El sacrificio extremo de Khamzat Chimaev en la UFC reaviva el debate sobre los peligros del recorte de peso en deportes de combate (Mandatory Credit: John Jones-Imagn Images)En la semana previa al cara a cara con Sean Strickland, ocurrido el pasado 9 de mayo de 2026, Khamzat Chimaev se jugó todo para llegar a los 84 kilos en UFC 328. Sin embargo, ese recorte mal gestionado lo empujó a un límite físico que su entorno describió como extremo. El límite entre la vida y la muerte se volvió tangible para él durante la preparación que hasta dejó en evidencia lo cerca que estuvo de un colapso físico, desatando una alarma sobre los riesgos reales de estas prácticas en el deporte de élite.PUBLICIDADSegún el excampeón TJ Dillashaw, citado por Mundo Deportivo, la última semana previa a la pelea fue crítica para Chimaev. El luchador checheno llegó a vomitar bilis y sufrir debilidad extrema durante la preparación para su combate ante Sean Strickland en la UFC (Mandatory Credit: John Jones-Imagn Images)El luchador checheno, obligado a alcanzar el límite de 185 libras (84 kilogramos), atravesó un proceso tan severo que llegó a vomitar bilis y sufrir debilidad extrema. PUBLICIDADDillashaw relató que el deterioro fue tan grave que Chimaev incluso consideró ofrecer “un millón de USD” a su rival para retirarse, una muestra del nivel de desesperación al que llegó.La gravedad del cuadro fue atribuida a una gestión inadecuada del recorte de peso. Durante esos días, los síntomas que presentó el atleta, como el vómito de bilis verde y el agotamiento total, encendieron las alarmas en su entorno. PUBLICIDADEl propio Dillashaw subrayó que Chimaev tiene solo la mitad de la tiroides, lo que afecta su metabolismo y lo expone, aún más, a riesgos en procesos tan extremos de deshidratación y pérdida acelerada de peso.El desgaste físico de Khamzat Chimaev impactó directamente en su rendimiento, dejando en evidencia la falta de condiciones óptimas para competir (Mandatory Credit: John Jones-Imagn Images)El deterioro físico no tardó en reflejarse en su desempeño en el octágono. Al concluir el primer asalto, la debilidad era evidente y su rendimiento se vio seriamente afectado. PUBLICIDAD“No debería haber llegado a la pelea”, afirmó Dillashaw, apuntando a la falta de condiciones mínimas para competir sin poner en riesgo la integridad del luchador. Este episodio generó preocupación sobre cómo se está controlando la salud de los atletas en la UFC. El caso de Chimaev expuso la urgencia de revisar protocolos y limitar prácticas que pueden derivar en consecuencias irreversibles para la salud. El testimonio de Dillashaw, que presenció de cerca el proceso, agregó una dimensión alarmante al debate sobre los límites del sacrificio en el alto rendimiento.PUBLICIDADTJ Dillashaw criticó la planificación del equipo de Chimaev y destacó la importancia de un control profesional durante el proceso de preparación (Mandatory Credit: John Jones-Imagn Images)Dillashaw fue crítico con la planificación del equipo de Chimaev. Señaló que recomendó trabajar junto a Sam Calavitta, preparador físico conocido por su control exhaustivo de cada etapa del recorte de peso. No obstante, Chimaev optó por permanecer con su equipo habitual, decisión que, según Dillashaw, resultó costosa: “Bebió solo una cuarta parte del agua que debía beber y luego perdió cuatro veces la cantidad que debía perder de una sola vez y su cuerpo simplemente cedió”, explicó el excampeón.PUBLICIDADLa diferencia entre un seguimiento profesional y una gestión menos experimentada quedó expuesta como factor determinante en el desenlace del episodio. Este hecho ha impulsado a la comunidad del deporte a reflexionar sobre la necesidad de intervenciones más estrictas y científicas en la preparación de los atletas.La experiencia dejó severas dudas sobre la recuperación de Chimaev y la viabilidad de una revancha inmediata contra Strickland en la UFC (EFE/ Jerónimo Guerra)
84 kilos y un cara a cara con Sean Strickland: el día que un recorte de peso dejó a Khamzat Chimaev al borde de la muerte
El retador atravesó una semana crítica para llegar al peso de 185 libras antes de enfrentar al estadounidense, con síntomas que alarmaron a su entorno, según TJ Dillashaw. El episodio reabrió el debate sobre controles, equipos y riesgos en esta disciplina














