En un nuevo capítulo de los juicios contra los Bolsonaros, que empezaron con la tentativa de Golpe de Estado pocos días antes de que Lula da Silva asumiera el poder, hoy es Eduardo, el hijo del expresidente, el que enfrenta la justicia.La mayoría de los magistrados de un panel de la Corte Suprema de Brasil votaron el martes a favor de condenar a Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, por buscar la interferencia de Estados Unidos en el juicio por el complot golpista de su padre el año pasado.Los magistrados del Supremo Tribunal Federal (STF) iniciaron este martes el juicio que podría condenar al destituido diputado Eduardo Bolsonaro por coaccionar a magistrados, y orquestar sanciones con el gobierno de Estados Unidos contra el poder judicial brasileño. El exdiputado está acusado de intentar interferir en el proceso del golpe de Estado que culminó con la condena de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.Este juicio llega en un momento complicado en las relaciones Lula-Trump: ambos acaban de sacarse la foto en la cumbre del G7, pero el estadounidense está amenazando con nuevas tarifas y criticando al judicial brasileño.El hijo del expresidente Jair Bolsonaro está acusado de coacción durante un proceso judicial e intento de abolir el Estado de derecho democrático. La acusación presentada por la Fiscalía General apunta a un intento de presionar al Supremo Tribunal Federal (STF) para impedir la condena de su padre en el caso del intento de golpe de Estado. Jair Bolsonaro, padre del acusado, fue condenado a más de 27 años de prisión y actualmente cumple su condena.Personas cercanas a Alexandre de Moraes, magistrado sancionado por Trump, creen que se obtendrá la mayoría en la Primera Sala para condenar al exdiputado. Sin la participación del magistrado Luiz Fux, existe la posibilidad de un veredicto unánime, con los votos de los magistrados Cristiano Zanin, Flávio Dino y Cármen Lúcia, los otros integrantes del tribunal.Al acusar a Eduardo, la Fiscalía General declaró que este, alegando persecución política por parte del Tribunal Supremo, movilizó contactos en Estados Unidos para obtener sanciones personales contra ministros, como la suspensión de visas y la aplicación de la Ley Magnitsky, y sanciones económicas para Brasil, como el “tarifazo” aplicado por Donald Trump en 2025. Foto: Ricardo Stuckert / PR La Ley Magnitsky permite a Estados Unidos condenar a ciudadanos extranjeros por corrupción, y Marco Rubio sugirió utilizarla contra Alexandre de Moraes, por su rol en la condena del expresidente Bolsonaro. Las sanciones contra de Moraes terminaron siendo retiradas en diciembre de 2025.La defensa del exdiputado argumenta que Moraes debería ser declarado inelegible para juzgar el caso por falta de imparcialidad y que la Fiscalía General “confunde la acción política con el poder de coacción” al referirse a las acciones de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos. Además, sostienen que no existen pruebas de delito alguno por parte del acusado, cuyas declaraciones estaban amparadas por la inmunidad parlamentaria y la libertad de expresión.La condena podría generar un nuevo desafío para el liderazgo del presidente de la Corte Suprema, Edson Fachin, al abrir un nuevo punto de fricción entre Brasil y Estados Unidos. Fachin se ha quejado de “presiones externas” de otros países que limitan el ejercicio de la función del tribunal.Brasília (DF), 10/06/2025 - O ex presidente Jair Bolsonaro (c) durante depoimento da 1 turma do STF.