Los Chicago Bulls han hecho oficial este martes la contratación de Tiago Splitter como su nuevo entrenador. La histórica franquicia de Illinois encomienda su reinvención al exjugador brasileño de 41 años, que en un par de años ha pasado de debutar como máximo responsable en el banquillo con el Paris Basketball a tomar las riendas del cuarto equipo más laureado de la NBA. “Quiero agradecer a toda la organización de Chicago la oportunidad de liderar esta histórica franquicia y la confianza depositada en mí. Los Bulls representan todo lo que amo de este deporte, con una gran tradición, una ciudad apasionada y un grupo de jugadores joven y hambriento preparado para crecer”, declara el nuevo técnico, que hereda el proyecto de Billy Donovan, incapaz de romper una sequía de victorias en los playoffs que dura más de una década. Splitter, que se retiró como jugador en febrero de 2018 después de disputar sus últimos partidos como profesional con una prótesis de cadera, ganó un anillo de la NBA con los San Antonio Spurs en 2014 y dos ligas ACB y tres Copas del Rey con el Baskonia, donde su dorsal 21 cuelga hoy en el pabellón de los vitorianos. Inmediatamente después de su despedida, los Brooklyn Nets le contrataron como ojeador y entrenador de desarrollo de sus jóvenes promesas. “Me retiré pronto por las lesiones y busqué alternativas. Cuando me puse a entrenar, sentí las mismas sensaciones que tenía cuando jugaba. Me enamoré de entrenar, de ayudar a los chicos a mejorar, de competir”, recordaba en una entrevista con EL PAÍS. En una ascensión meteórica dentro de los banquillos, Splitter ejerció posteriormente de asistente en el cuerpo técnico de los Houston Rockets de Ime Udoka antes de estrenarse como entrenador jefe con el Paris Basketball en 2024, cosechando una temporada de ensueño con los títulos de liga y copa en Francia y el acceso a los playoffs de la Euroliga, máxima competición continental que llegó a liderar en algún tramo del curso. “Hay tiempos muertos en los que rompo una pizarra y tiro el bolígrafo, y otros en los que me siento con los chicos y les abrazo, les digo que hay que estar juntos y pasar un mal momento. Hay un tiempo para hacer una broma y otro para sufrir”, explicaba él mismo sobre su fórmula de éxito con la pizarra. Su estilo moderno y veloz despertó enseguida el interés de muchos clubes, pero el brasileño optó volver a la NBA bajo las órdenes del también exjugador Chauncey Billups en los Portland Trail Blazers. La casualidad quiso que un escándalo de apuestas y timbas ilegales destapado a finales de octubre de 2025 provocara el arresto y suspensión temporal de su jefe en el equipo de Oregón, que confió en él para dirigir al grupo. A pesar de batallar contra varias lesiones de jugadores clave, Splitter llevó al joven e inexperto grupo liderado por el All-Star israelí Deni Avdija hasta los playoffs tras superar el play-in y firmar un balance de 42 victorias y 40 derrotas en la temporada regular. “Tiago se ha destacado por un intelecto baloncestístico, su habilidad para desarrollar y conectar con los jugadores y hacer competir cada noche a sus equipos. Ha ganado a todos los niveles y en distintos continentes como jugador y entrenador, y por eso creemos que encaja con nuestra joven plantilla”, destaca sobre él Bryson Graham, vicepresidente ejecutivo de los Bulls. Chicago, huérfanos de títulos desde el adiós de Michael Jordan en 1998, desmanteló su anterior proyecto durante el mercado invernal con hasta siete traspasos, desprendiéndose de activos clave como Coby White y Nikola Vucevic y despidiendo tras el curso al vicepresidente de operaciones de baloncesto Arturas Karnisovas y su director general Marc Eversley.En unos días, los Bulls iniciarán la era Splitter con el número cuatro del draft y otras tres selecciones, una en primera ronda y otras dos en segunda. El grupo de Illinois no tiene ahora mismo bajo contrato a ningún jugador de más de 28 años. La marcha del brasileño no ha sentado bien en Portland, donde se había ganado la confianza del grupo con el debut más exitoso de un entrenador de los Blazers desde el cambio de siglo.