LONDRES (AP) — El encargado rusoparlante, una figura sombría conocida como “El Money”, no estaba contento.Los ataques incendiarios dirigidos contra un automóvil y dos viviendas en Londres vinculadas al primer ministro británico Keir Starmer habían atraído poca atención, posiblemente porque el agresor, un ucraniano de entonces 21 años reclutado en internet, no era muy bueno documentándolos.Un video que se suponía debía mostrar el antiguo automóvil de Starmer en llamas duró apenas unos segundos. El segundo, grabado en la oscuridad, básicamente sólo captó el encendido de cerillas.El Money quería publicidad y estaba dispuesto a pagar.El atacante, Roman Lavrynovych, fue declarado culpable el lunes junto con su cómplice. Pero la persona —o red— detrás de El Money ha eludido castigo.El plan encaja con la descripción de un sabotaje respaldado por el Estado ruso, manifestó el comandante Dominic Murphy, quien ha pasado dos décadas investigando este tipo de actividades y quien supervisó la investigación inicial de los incendios antes de retirarse en marzo.
Pero establecer la implicación de Moscú es difícil. Hay una diferencia entre probar algo ante un tribunal —lo que podría aumentar la conciencia pública— y evaluar esos ataques en el contexto de una amenaza más amplia en base a una inteligencia clasificada e incompleta.











