CinePixar vuelve a lograr con gusto, inteligencia y un calculado conservadurismo que la gran marca de la casa siga siendo eso: la gran marca de la casaImagen de Toy Story 5.Actualizado Martes,
junio
18:02La quinta entrega del t�tulo que coloc� a Pixar en el mapa y que, de paso, redefini� la animaci�n desde sus cimientos hace ya 31 a�os es, por orden: a) un bonito homenaje a los principios fundamentales de la saga; b) una inteligente y sorprendente vuelta de tuerca a un argumento que parec�a agotado; c) la puesta en valor y gracia de un personaje como Jessie tan alejado de la categor�a algo sexista de los juguetes de casi siempre; d) un regreso a las historias sencillas de buen coraz�n, y, quiz� lo m�s discutible, e) un calculado alarde algo conservador y muy del gusto de los abuelos y padres casi por definici�n tecn�fobos (y siempre obsesionados con los muy aburridos juguetes educativos) de c�mo nadar y guardar la ropa. Rendir homenaje a los juguetes, a los de toda la vida, cuando la fiebre de las pantallas nos acosa es exactamente lo que se pide a una serie de pel�culas cuyo gran acierto no fue otro que reivindicar la vida secreta de esos seres no tan inanimados. B�sicamente, Toy Story 5 se plantea como una pel�cula de supervivencia. Los personajes ya de sobra conocidos con la citada Jessie al frente, secundada por Rex, Slinky, Forky y el reci�n llegado y genial Smarty Pants —sin olvidar claro est� a Buzz y a un Woody envejecido que se ve obligado a abandonar su pl�cido retiro de juguete demod�—, se han de enfrentar a la muy temible Lillypad. �Y qui�n es esta mujer? Pues exactamente lo que parece: la pantalla que todo lo absorbe. Ella no es mala en sentido estricto, simplemente la hicieron as�. Est� en su naturaleza de juguete por muy tecnol�gico que sea el desear y procurar con todo su esfuerzo lo mejor para su due�a. Pero el celo con que lleva a cabo su prop�sito la hace ser inconsciente de su inabarcable poder para alimentar la ansiedad y destruir neuronas y amistades. Nada que no hayan le�do ya en cualesquiera de los peri�dicos para adultos o que no les haya contado con todo detalle el redentor Byung-Chul Han.Andrew Stanton, padre fundador junto a Pete Docter (que firma en la producci�n) y al desaparecido en combate John Lasseter, se aplica con cari�o, desbordante imaginaci�n y la precisi�n t�cnica obligada a cerrar un c�rculo que, en verdad, parec�a ya cerrado. Si se mira con perspectiva, hab�amos visto a los juguetes manejarse como siervos de unos amos tir�nicos y caprichosos, pero garantes de vida: los juguetes s�lo ten�an sentido si eran jugados. No lo ten�an si eran sustituidos por otro (la 1) o coleccionados (la 2). Su verdadero drama era la llegada a la edad adulta de sus due�os (la 3). Quiz� el �ltimo paso que quedaba por dar era imaginar la total independencia que, desde un lado algo t�trico, equival�a a su suicidio. Eso ocurr�a en la 4 donde nuestros protagonistas proclamaban alto, claro y nietzscheanamente que su dios hab�a muerto. Pues bien, lo que plantea la quinta entrega no es tanto la resurrecci�n de otro dios, que un poco tambi�n, como el advenimiento del mism�simo demonio: el juguete que en vez de activar la imaginaci�n del cr�o la destruye. Buen giro, s� se�or. En buena medida, Toy Story 5 contraviene la regla fundacional de toda la saga, que no es otra que dejar a los seres humanos en un muy segundo plano. En la pel�cula original, de hecho, apenas se le ve�a al cr�o un instante. Pixar, todo �l, siempre ha jugado con este artificio: lo importante siempre est� del otro lado: sea del lado de lo oscuro (Monstruos Inc.), sea en el interior de la cabeza (Inside Out), sea en el reino del m�s all� (Coco o Soul). La animaci�n, toda ella, es casi por definici�n el otro lado. Ahora, el mundo de los juguetes y de los cr�os se reparten el metraje de la pel�cula casi al 50%. No es grave, pero el cambio de rumbo enreda el argumento con una ligera tendencia al didactismo que se antoja tan novedoso como innecesario. Toda la pel�cula juega sobre seguro muy preocupada de ni entrar en ninguna guerra cultural ni de contravenir ning�n lugar com�n y, por ello, hegem�nico. Que la empresa que m�s ha hecho para que amemos el poder creativo de la tecnolog�a (el programa con el que se hizo la primera pel�cula estaba destinado a ser una buena herramienta para radiograf�as) se muestre cauta con precisamente la tecnolog�a no es por fuerza contradictorio, pero, admit�moslo, llama la atenci�n.Tambi�n es cierto que la ligera sensaci�n de extra�amiento del p�rrafo anterior pasa pronto. Son tantos los hallazgos y la devoci�n por el detalle de Stanton y los suyos que cualquier amago de prevenci�n queda en segundo plano. La desopilante irrupci�n de los caballos, el ej�rcito enloquecido de Buzzlightyears, cada una de las brillant�simas intervenciones del citado Smarty Pants (un controlador de esf�nteres tecnol�gico, tal cual) o la energ�a desbordante de Jessie se las arreglan juntos o por separado para hacer rendir las defensas. Los juguetes han vuelto y tienen un mensaje para ti: exactamente el que cualquier boomer desea para sus nietos ya. Al fin y la cabo, han pasado 31 a�os.—Director: Andrew Stanton. Int�rpretes (voces originales): Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Greta Lee, Conan O'Brien. Duraci�n: 102 minutos. Nacionalidad: Estados Unidos.











