Un pistolero mató al artista disidente ruso Semión Skrepetski a plena luz del día este lunes en el corazón de Europa. El pintor, de 44 años, era una figura conocida de la oposición rusa. Sus grotescos retratos ridiculizaban a la élite rusa, en especial a su presidente, Vladímir Putin, y a sus aliados, especialmente al jefe de Chechenia, Ramzán Kadírov, y al dirigente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, aunque tampoco dejaba títere con cabeza entre la disidencia y las autoridades ucranias. Su asesino lo tiroteó en un pueblo de Polonia, Biała Podlaska, a 40 kilómetros de la frontera con Bielorrusia. Los investigadores manejan como hipótesis principal “una ejecución política”, según ha revelado el diario Zet.El pistolero disparó varias veces contra Skrepetski a corta distancia y le remató cuando yacía en el suelo. El portavoz de la fiscalía de Dublín, Marcin Kozak, informó de la detención de dos ciudadanos bielorrusos, aunque la investigación prosigue.Skrepetski había denunciado que su vida corría peligro horas antes de morir. El opositor, que dibujó al dirigente checheno y a su hijo Adam como cerdos dos días antes de su asesinato, afirmó que su dirección de Internet había sido identificada por los seguidores de Kadírov y publicó varias capturas de pantalla con amenazas.Asimismo, el sitio web ucranio Mirotvorets también había revelado su dirección días antes de su asesinato. Esta organización elabora una lista negra de supuestos enemigos de Ucrania en la que incluye a todo tipo de críticos con Kiev, incluidos políticos, periodistas y activistas.Las sospechas sobre un posible asesinato por su oposición política al Kremlin se fundan en varios precedentes anteriores. Las fuerzas de seguridad rusas asesinaron a un disidente checheno, Zelimkhan Khangoshvili, en un parque de Berlín en 2019. Su ejecutor fue detenido, pero en el 2024 regresó a Moscú tras ser intercambiado por presos políticos rusos. Aquel mismo año, otros agentes rusos asesinaron al desertor Maxim Kuzmínov en Alicante, según la inteligencia española.El pintor asesinado en Polonia se llamaba en realidad Robert Kuzovkov y era conocido por su estilo provocador y su irreverencia. Vestido de uniforme y engalanado con decenas de medallas en cada rincón de la chaqueta, protestaba ante las sedes diplomáticas rusas con sus retratos. En una obra ilustraba a Stalin sosteniendo a Putin como si fuera su bebé. En otras denunciaba la guerra de Ucrania. En una pintura, una anciana rebuscaba una moneda con bombas de fondo; y en otras aparecía Putin orinando tanto sobre un ruso y un ucranio que peleaban a muerte, como encima de los líderes de Francia y Alemania, Emmanuel Macron y Friedrich Merz.Las obras de Skrepetski no dejaban indiferente a nadie. Una de sus temáticas preferidas era disfrazar de Dios en un ícono religioso a su víctima. Podía ser Putin con la constitución sometida a su voluntad, pero también el conocido y difunto disidente Alexéi Navalni con unas escrituras que recordaban que una vez dijo que la península de Crimea “no es un sándwich que puedas tomar y devolver”. Con esta pintura se unió a las protestas por el asesinato del opositor en 2024.Skrepetski tenía mujer y cuatro hijos. El artista se marchó de Rusia en 2021 y vivía en Biała Podlaska, donde reside una importante comunidad de bielorrusos exiliados. Un canal de Telegram de esta diáspora, DzikMedia, reveló que uno de los detenidos intentó acceder al consulado bielorruso para pedir asilo. Entre otras pruebas, aportó varios vídeos con su arresto junto a la sede diplomática y su llegada en taxi al lugar del asesinato.