La Policía Nacional sigue de cerca las andanzas de las casas de compraventa de oro, un negocio que se disparó con la crisis de 2008 y que hoy, como cualquier paseante de cualquier ciudad puede comprobar, no da muestras de decaimiento. Algunas cifras hablan de más de 3.600 empresas, con cadenas que superan el centenar de establecimientos de este tipo. Se denominan “de oro”, pero compran y venden metales preciosos varios y en distinto formato: oro, plata, platino, diamantes, joyas, relojes o monedas. Pero un mercado como este ―que en el caso de ciudadanos de a pie se basa en joyas, oro, etc., que se tienen de herencias o de tiempos mejores y de los que se desconoce su existencia― se presta al mercado negro. Y por eso, la Policía no deja de mirar cómo funcionan.En Granada, un local de compraventa de oro ha sido sancionado y ha visto retirada su licencia de funcionamiento por saltarse varias de las reglas que debía cumplir. Todo empezó hace unos meses, según ha informado la Policía Nacional en un comunicado, cuando los agentes recibieron una denuncia de un usuario en la que explicaba que el local no registraba las compras y pagaba en efectivo y sin factura. Esto puso en marcha una investigación en la que la Policía corroboró la denuncia.Pero hace unas semanas, además, un robo con violencia e intimidación en el que desaparecieron joyas llevó a los agentes hasta el mismo establecimiento. Como explica la Policía, “los agentes pudieron visualizar un gran trasiego de personas alrededor del negocio”, lo que levantó sospechas “de que se podría estar incurriendo en presuntas irregularidades nuevamente”, al poder ser una presunta receptación de objetos robados. Finalmente, los agentes entraron al local a solicitar el registro que deben tener todos los locales de este sector. En él se anotan expresa y exhaustivamente, para la Policía, todos los datos de los vendedores y de lo vendido. Nada de eso estaba anotado y no era la primera vez. El local llevaba tiempo operando sin registrar sus compras ―por tanto, tampoco sus ventas―, ni a los compradores, sin la oportuna relación con Hacienda, pagando sin factura y en efectivo ―lo que solo puede hacerse en ciertos casos― y sin verificar mínimamente el origen de lo comprado. La Policía lo ha denunciado ante la Subdelegación del Gobierno, que ha decretado una propuesta de sanción y ha revocado la licencia de apertura al establecimiento.Las normas sobre la compraventa de metales preciosos usados vienen recogidas en una ley de 1988 titulada “De objetos fabricados con metales preciosos”. Estos locales tienen las obligaciones habituales de cualquier negocio con Hacienda, pero también con la Policía Nacional. Lo primero es llevar un libro “foliado y sellado” por la Policía, dice la norma, para anotar “por orden correlativo y sin interrupción” todas las operaciones realizadas. Ahí deberán constar todos los datos necesarios ―peso en gramos y en quilates en su caso y tipo de metal incluido― para garantizar la trazabilidad de la operación. Ahora, es posible obviar el papel y hacer lo mismo, pero con registros informáticos. Por cierto, esta norma ―que es la que define el concepto “de ley” que se aplica al oro, plata y platino― excluye expresamente de este reglamento a las prótesis dentarias “y sus acoplamientos”, que se entiende que es el oro que antes tanto se utilizaba para eso y que tan a la vista quedaba; los utensilios científicos, médicos o “para la Defensa”; las antigüedades con más de cien años y las monedas que tienen o han tenido curso legal. Los locales deben hacer toda la operación ―pesaje, valoración, etc.― de cara al cliente. Después se ofrece una valoración que, en caso de ser aceptada, debe reflejarse en un contrato. Si el valor es inferior a los mil euros, el pago puede hacerse en efectivo; si no, hay que recurrir a la transferencia.
Sin facturas, sin apuntes y siempre en efectivo: un local de compraventa de oro, cerrado en Granada por irregularidades
El establecimiento no registraba las joyas que entraban y salían, no controlaba su origen y pagaba y cobraba sin documentación, en un ‘modus operandi’ que lo ha llevado a la clausura.









