Publicidad16 de junio, 2026 - 07h00Cuando Christian Moscoso mira las banderas que decoran Café 401, su restaurante ubicado en Union, Nueva Jersey, siente que el viaje iniciado hace casi cuatro décadas sigue teniendo el mismo destino: Ecuador.El Mundial 2026 le dio una nueva excusa para acercar a sus compatriotas a sus raíces, pero la misión comenzó mucho antes, cuando dejó Piñas siendo apenas un adolescente.Moscoso tenía 13 años cuando viajó a Estados Unidos junto con sus padres. El plan original era quedarse únicamente quince días, pero la historia tomó otro rumbo. “Papá me da la oportunidad de venir aquí a pasear y ver la oportunidad de aprender inglés. Me dijo: ‘¿Te quieres quedar?’. Me iba a quedar tres meses, después regresar a Ecuador, pero me matricularon aquí y ahí se tornó toda la vida”, recuerda.PublicidadAquella decisión marcaría su futuro. Su padre insistió desde el primer momento en que aprendiera el idioma. “Me sentaba con una maquinita de audiocasete. Él leía Vistazo y EL UNIVERSO cuando era periódico en papel y quería que aprendiera inglés. Yo a esa edad quería mi bicicleta, mi pelota y salir con mis amigos, pero él insistía”, cuenta entre risas.El sueño de emprenderComo muchos migrantes ecuatorianos, Moscoso encontró en el emprendimiento una forma de abrirse camino. Primero trabajó en compañías de cable instalando internet y servicios de telecomunicaciones en distintos estados del país. Sin embargo, una experiencia en un restaurante terminaría cambiando su rumbo.“Me dieron la oportunidad de trabajar haciendo deliveries en un restaurante de barbecue. Ahí me di cuenta de que era algo que me gustaba. Mi mamá tenía negocios en Ecuador y siempre vi ese espíritu emprendedor en mi familia. Entonces tuve la oportunidad de empezar aquí”, relata.PublicidadPublicidadDesde entonces no se detuvo. El local que administra actualmente es apenas una parte de una trayectoria empresarial que ya suma cerca de una decena de establecimientos.“Este será mi noveno o décimo restaurante. Empecé en 2016 y desde entonces hemos seguido creciendo”, explica.Un rincón de Ecuador en Nueva JerseyUbicado en una zona de fuerte presencia latina, el restaurante se ha convertido en un punto de encuentro para ecuatorianos y otros migrantes que buscan sabores familiares.“Diría que un 80 % de nuestros clientes son latinos y una buena parte de ellos son ecuatorianos”, señala.La clave, asegura, no está únicamente en la comida. “Nos caracterizamos por tres cosas: el servicio, que la comida siempre sea rica, fresca y abundante, y que la gente se sienta como en casa. Queremos conocerlos por su nombre, por su familia. Que sientan que este es su lugar”, indica.Por eso, en el menú nunca faltan los platos tradicionales. “Aquí hacemos colada morada todo el año. Bolón a cualquier hora. Encebollado a cualquier hora. También tenemos caldo de bolas, repe lojano, arveja con cuero, locro y todo lo que te puedas imaginar de la cocina ecuatoriana”. relató.PublicidadUn Mundial que también se juega lejos de casaLa fiebre mundialista transformó el local. Las lámparas y paredes están adornadas con las banderas de cada grupo del torneo y el espacio dedicado a Ecuador ocupa un lugar especial.“Cada grupo tiene sus banderas juntas. Tenemos el grupo de Ecuador con toda su temática. Soñamos con que esas banderas lleguen hasta la final”, comenta.La ilusión incluso viene acompañada de promesas. Si la selección ecuatoriana logra una hazaña histórica, Moscoso ya tiene preparado el festejo.“Si Ecuador es campeón del mundo, aquí hacemos diez días de fiesta. Ya hemos tenido reuniones para 40 personas y terminan llegando 70 u 80. Si levantamos la Copa, este rincón de Nueva Jersey se convierte en una celebración ecuatoriana”, afirmó.La bandera que uneDespués de casi toda una vida en Estados Unidos, Christian Moscoso sigue hallando en Ecuador el punto de encuentro con sus clientes, amigos y compatriotas.“Uno siempre puede tener muchísimas cosas, pero lo que nos une es la sangre. Después de la sangre, lo que nos une es la bandera y el país”, afirma.En pleno Mundial 2026, mientras miles de ecuatorianos recorren estadios de Norteamérica siguiendo a la Tri, Moscoso mantiene encendida otra forma de representación nacional: la de la comida, la hospitalidad y la nostalgia. Desde Nueva Jersey, su restaurante se ha convertido en una pequeña embajada ecuatoriana donde el fútbol, los sabores y la identidad juegan en el mismo equipo. (D)Hay un nuevo Disney+ donde todo se encuentra. Contrata la Copa Libertadores, suscríbete aquí.