Los drones de las fuerzas armadas ucranias han alcanzado este martes una de las mayores refinerías del gigante estatal ruso Gazprom, situada a apenas unos 15 kilómetros al sureste de Moscú. “Es necesario obligar a Rusia a poner fin a su guerra contra nuestro pueblo, y las armas de largo alcance de Ucrania son una parte importante para dicha presión”, ha manifestado el presidente de Ucrania, Volodómir Zelenski, al publicar en Internet un vídeo del bombardeo. Según el alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, no hubo víctimas durante el ataque.La planta refina 12,1 millones de toneladas de petróleo anuales, lo que cubre “más de un tercio de las necesidades de combustible de la capital, incluyendo sus aeropuertos internacionales”, según un medio especializado en el sector energético ruso, Neft Kapital.La refinería ya había sido blanco antes de las armas ucranias en marzo y mayo. “La de hoy es una respuesta justa a los ataques rusos, así como a la prolongación de una guerra que debe terminar”, ha agregado Zelenski un día después del bombardeo ruso que destrozó el Monasterio de las Cuevas de Kiev y otros emblemas de la cultura ucrania.El ataque de este martes también alcanzó unos depósitos de combustible en la región sureña de Krasnodar, próxima al Mar Negro. No hubo víctimas, pero las autoridades se vieron obligadas a cortar el tráfico en una importante carretera de la región.La campaña de bombardeos ucrania se ha intensificado en los últimos meses. Aparte de la península de Crimea, aislada parcialmente por los drones ucranios, otras regiones han comenzado a registrar problemas en la distribución de combustible. Las gobernaciones de Krasnodar y Tatarstán han informado del cierre temporal de decenas de gasolineras, y la petrolera privada Tatneft ha impuesto un límite de 20 litros de combustible por vehículo en sus estaciones de servicio. Las imágenes de grandes columnas de humo sobre ciudades situadas a miles de kilómetros de Ucrania se han vuelto recurrentes, y el principal destino destino turístico del país, la costa del Mar Negro, ha abierto la temporada veraniega con alquitrán en sus playas. En Tuapsé, donde ardió una refinería durante días en mayo, las autoridades han dado el visto bueno al turismo a pesar de que su arena sigue contaminada.Para intentar estabilizar el suministro de combustible, el Gobierno ruso ha autorizado a sus petroleras a vender gasolina y diésel con exceso de azufre, pero etiquetados como si cumplieran los estándares mínimos obligatorios. La contrapartida es que este combustible adulterado puede dañar los motores de los vehículos y es más contaminante.El estándar Euro 5 fue adoptado por Rusia hace una década. Esta normativa impone a las refinerías un tope de azufre de 10 gramos por kilogramo para la gasolina. Sin embargo, según una fuente del diario ruso Kommersant, las autoridades han permitido que las refinerías produzcan combustible con el estándar Euro 3 y lo etiqueten como si fuera Euro 5 para el mercado interno. Es decir, hasta 150 gramos de azufre por kilogramo de gasolina y 350 gramos por kilogramo de gasóleo, además de un umbral más laxo para añadir etanol, monometilanilina y otros aditivos que aumentan el octanaje, hasta ahora mucho más limitados.Las autoridades tampoco han aclarado si el incumplimiento del etiquetado Euro 5 violará los acuerdos con otros países vecinos. Los vehículos que emplean este combustible no pueden circular por otros países de la Unión Euroasiática, como Bielorrusia y Kazajistán.
Ucrania eleva la presión sobre el sector energético ruso con el ataque de una refinería en Moscú
Las gobernaciones de Krasnodar y Tatarstán cierran de forma temporal decenas de gasolineras. La petrolera Tatneft impone un límite de 20 litros de combustible por vehículo














