Hay ocasiones en las que una escena cambia una película. Otras, en las que cambia una vida entera. Para Álex García, el rodaje de la cinta Seis puntos sobre Emma supuso un punto de inflexión. Durante el especial que Historia de nuestro cine dedicó en La 2 a la trayectoria de Verónica Echegui, el actor recordó con emoción el momento exacto en el que su vínculo con la intérprete dejó de ser únicamente profesional: una secuencia que, con el tiempo, adquiriría un significado mucho mayor dentro y fuera de la pantalla.Al revisitar aquella escena, García no pudo contener la emoción. "Ahí empezó todo", confesó al recordar el primer beso entre ambos durante el rodaje de la película. Según relató, hasta ese momento no había ocurrido nada entre ellos, aunque la conexión ya era evidente."Entre Vero y yo no había pasado nada hasta ese momento, pero sentíamos el mundo pararse desde que nos conocimos". Y añadió la frase que mejor resume aquel instante: "Es la primera vez que nos dimos un beso, esta escena, y luego estuvimos todo el rodaje, sin quererlo, que no nos podíamos separar; ya nada podía pararlo, a pesar de nosotros", recordó el actor al evocar ese momento tan especial con Echegui, que hoy 16 de junio habría cumplido 43 años. Dentro y fuera de la pantallaDirigida por Roberto Pérez Toledo, Seis puntos sobre Emma sigue a Emma, una joven treintañera ciega, independiente y de fuerte carácter, cuyo mayor deseo es ser madre. Convencida de que necesita encontrar al hombre ideal para concebir un hijo, emprende una búsqueda tan racional como emocional que termina cuestionando su propia idea del amor. En ese viaje aparece el personaje de Álex García, detonante de una relación que desborda cualquier plan previo.Más allá del recuerdo personal, el homenaje sirvió para subrayar lo que Verónica Echegui representaba como intérprete. García la definió como una actriz de entrega absoluta, alguien que se vaciaba en cada personaje. "Su ser entero puesto a disposición del personaje. Una desnudez absoluta ante cualquier historia y una exposición total a favor del arte", explicó. No hablaba solo de técnica o talento, sino de una manera radical de entender la interpretación, desde la vulnerabilidad y la verdad.Una actriz únicaEl actor también destacó una de las cualidades más singulares de Echegui: su capacidad para leer a los demás con una sensibilidad poco común. Según él, parecía tener "un manual de las personas", una intuición especial para detectar las grietas emocionales y convertirlas en materia interpretativa. Esa profundidad, combinada con una personalidad imprevisible y luminosa, fue una de las claves de su magnetismo en pantalla.La carrera de Verónica Echegui quedó marcada desde su irrupción en Yo soy la Juani, de Bigas Luna, un debut que la situó inmediatamente como una de las presencias más singulares del cine español. Después llegarían títulos como Katmandú, un espejo en el cielo, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, Explota Explota o su último trabajo, la miniserie Ciudad de sombras. Su capacidad para habitar personajes intensos, contradictorios y profundamente humanos la convirtió en una actriz difícil de encasillar.