“Un mix con un mal kiko es un mal mix”, dice el claim de la nueva campaña publicitaria de Grefusa, expuesta en una enorme lona que ocupa la fachada de un edificio en pleno centro de Madrid y compartida en sus redes sociales. El eslogan de la compañía española de snacks y frutos secos no llamaría demasiado la atención si no fuera porque quien posa junto al texto sosteniendo un kiko (o maíz tostado) es Irene Rosales (Gines, 35 años), la exmujer de Kiko Rivera (Sevilla, 42 años). “Elige Grefusa mix, elige el mejor kiko”, remata la publicidad, que ha conseguido exactamente lo que se proponía: volverse viral y, de paso, molestar al aludido. “Me han regalado esta lona por mi cumpleaños”, escribió Rosales este lunes 15 de junio en sus stories de Instagram —donde tiene 745.000 seguidores—, junto a la imagen de la campaña, cuyo lanzamiento coincidió con el día de su 35º aniversario. Pero la broma no ha hecho gracia al hijo de Isabel Pantoja, con quien la influencer y colaboradora de televisión contrajo matrimonio en 2016 y de quien se separó en agosto de 2025, en lo que entonces se anunció como una separación amistosa por ambas partes. “Hoy he visto una campaña que, sinceramente, me parece patética. Una campaña de Grefusa”, escribía el lunes por la noche Kiko Rivera en un post de Instagram, donde le siguen 1,1 millones de personas. El DJ publicaba una foto de uno de sus conciertos, posando con su público detrás, todos alzando banderas de España, y lo acompañaba de un comunicado en el que ha estallado contra su exmujer, a quien critica por haberse prestado a esta campaña publicitaria. “Antes de que aparezcan los de siempre pidiendo respeto y recordándome quién es, conviene recordar algo muy sencillo: yo también soy el padre de mis hijas y, por lo que veo, el respeto no siempre es recíproco”, lamenta Rivera en su escrito. La expareja tiene dos hijas en común: Ana, de 10 años; y Carlota, de 8 —además, él tiene otro hijo, Francisco, de 13 años, fruto de su relación anterior con la modelo Jessica Bueno—. “Si esta es la forma que has elegido para seguir generando atención y, de paso, para que a mis hijas no les falte de nada, adelante. Yo, mientras tanto, estoy en Mallorca trabajando para que a ellas no les falte absolutamente de nada”, asegura Rivera en el comunicado. En sus stories de este lunes, se le ve posando felizmente en una playa mallorquina con su actual pareja, la bailaora y coreógrafa sevillana Lola García.“Hay una verdad que ni una campaña, ni 100 entrevistas, ni mil titulares van a cambiar. La vida que tienes hoy es gracias a haberte comido un Kiko. Y sí, la frase puede molestar, pero no deja de ser una realidad. Mira a tu alrededor. Mira dónde estás hoy y recuerda de dónde venías. Hay un antes y un después que todo el mundo conoce perfectamente, solo hay que mirarte. En Google vienen las fotos, vayan a verlo”, le reprocha el DJ a su exmujer. Antes de convertirse en un rostro conocido gracias a su relación con el hijo de Isabel Pantoja y Paquirri, Rosales trabajaba como camarera, un tema del que ella misma ha hablado sin problema en programas y entrevistas. “Lo más gracioso de todo es actuar como si nada de lo que tienes hubiera tenido nada que ver conmigo. Pero bueno, algunos seguimos trabajando para construir nuestro presente, mientras otros siguen utilizando su pasado como única herramienta para mantenerse vigentes”, zanja Rivera al final del mensaje. De momento, Irene Rosales no ha hecho ningún comentario al respecto. Tras la sepración, la ahora creadora de contenido también ha rehecho su vida y actualmente mantiene una relación con el empresario sevillano Guillermo Famín, que dirige un negocio de jardinería. En el carrusel de fotos de su cumpleaños que compartió en redes sociales este lunes hay incluida una foto con él. “El mejor regalo que puedo tener todos los días es estar a tu lado. Por una vida cumpliendo años juntos. Te amo, mi amor”, escribió Rosales.Los dardos que se están lanzando Kiko Rivera e Irene Rosales contrastan con la aparentemente pacífica ruptura que protagonizaron el pasado verano. El 27 de agosto de 2025, la revista Semana llevaba en portada la separación del matrimonio después de nueve años, y el DJ aprovechó que la noticia había salido a la luz para hacer su propio comunicado. “Quiero dejar claro algo desde el principio: no voy a sacar partido económico de esta situación, ni voy a acudir a televisión para hablar de mi vida privada. Me ha costado mucho llegar a esta paz mental, y por eso hoy escribiré estas palabras… y después comenzaré a adaptarme a mi nueva vida. Después de 11 años de relación y dos hijas en común, mi mujer y yo hemos decidido separar nuestros caminos”, escribió. “No es fácil. Nunca lo es. Tomar la decisión correcta a veces es lo más difícil, pero también lo más necesario. Y en este caso, lo hacemos con respeto, con gratitud y con la certeza de que lo más importante seguirá siendo lo mismo: nuestras niñas”, continuaba su escrito del año pasado. Casi un año después, ambos han aparecido en programas de televisión en los que han hablado de su relación y sus problemas como expareja y ahora la campaña de Grefusa ha vuelto a hacer que ese respeto se disipe.