Las autoridades alemanas han desalojado este martes la estación central de Potsdam (poco más de 30 kilómetros al sudoeste de Berlín) y sus alrededores tras encontrar una bomba de 250 kilos de la Segunda Guerra Mundial. El artefacto, que ha obligado a desalojar a 6.500 personas, será desactivado por los artificieros a lo largo del día.Los residentes, entre ellos varios ancianos de una residencia, han tenido que abandonar sus hogares a primera hora de la mañana, antes de las 8.30. El desalojo también afecta al Gobierno regional de Brandeburgo ―ya que el Parlamento y muchas de las oficinas oficiales están dentro del perímetro de seguridad―, así como el Banco de Inversiones Regionales de Brandeburgo y el Museo Barberini.Los equipos de evacuación están comprobando que no quede nadie en un radio de 700 metros alrededor del lugar donde se encontró la bomba, según ha informado una portavoz del Ayuntamiento.La bomba fue descubierta cerca de una piscina municipal próxima a la estación de Potsdam. Durante la desactivación, el tráfico ferroviario se ha suspendido por completo afectando así a numerosos trenes regionales y a los trenes de cercanías que unen la capital de Brandeburgo con el centro de Berlín. Numerosas personas residen en esta ciudad de cerca de 190.000 habitantes, pero trabajan en Berlín.Según el Ayuntamiento, la bomba fue descubierta durante unas obras. El plan es interrumpir la cadena de detonación del artefacto, según ha explicado el artificiero Mike Schwitzke. El objetivo es desenroscar el detonador a mano y, a continuación, retirar la bomba. Se trata de una intervención que ya ha realizado en innumerables ocasiones, “el pan de cada día”, ha afirmado Schwitzke a la cadena Berlín-Brandeburgo RBB.El experto en explosivos calcula que la desactivación durará entre 30 minutos y una hora e indicó que cuanto antes se establezca el perímetro de seguridad, antes podrá comenzar con el trabajo propiamente dicho y antes se levantará el perímetro. Sin embargo, no está claro cuándo ocurrirá esto exactamente. El consistorio tampoco ha dado un plazo concreto.“La experiencia de intervenciones anteriores ha demostrado que, si todos colaboramos y nos cuidamos unos a otros, este tipo de medidas pueden llevarse a cabo de forma segura, rápida y con éxito”, ha comunicado la alcaldesa de Potsdam, Noosha Aubel. Las autoridades han habilitado un pabellón deportivo para acoger a los afectados por la evacuación.El cierre de este martes no es el primero de este tipo en Potsdam. En enero de 2019 se encontró cerca de la estación central una bomba aérea de fabricación estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, también de 250 kilos. En aquel momento, unas 5.900 personas se vieron afectadas por los trabajos de desactivación.Incluso 81 años después del fin de la guerra, no pasa un solo día sin que se encuentre un artefacto sin detonar en algún lugar de Alemania. Los expertos estiman que durante la contienda fueron lanzadas 1,3 millones de toneladas de explosivos sobre las ciudades alemanas. No está claro cuántas de estas bombas quedaron sin explotar. Las estimaciones oscilan entre el 5% y el 20%. Las bombas sin detonar siguen siendo muy peligrosas, incluso décadas después. Dejarlas en el suelo tampoco es una opción: el paso del tiempo y la corrosión pueden incluso aumentar su peligrosidad.