“A mí lo que más me molesta es que me haya usado de escudo para someter y hacer ciertas maldades”, aseguró Ingrid Grudke en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae, al recordar algunos de los episodios más dolorosos y polémicos de su vida personal y profesional.Grudke es una modelo, actriz, conductora y fisicoculturista argentina nacida en Misiones. Con más de tres décadas de trayectoria, se consolidó como una de las figuras más reconocidas del modelaje en el país, trabajando para importantes marcas nacionales e internacionales y desfilando en distintos mercados alrededor del mundo.Además de su carrera en la moda, participó en cine, teatro y televisión, y fue parte de programas como Los 8 escalones. En los últimos años incorporó una nueva faceta como atleta de fisicoculturismo en la categoría Fit Model, representando a la Argentina en competencias internacionales.Ingrid Grudke: “Yo no necesité ni un hombre para saber lo que es el millón de dólares”

—¿Cuántos años de carrera llevás, Ingrid? —30 años como modelo. Ininterrumpidos, salvo por la cuarentena, que ahí cambiaron las cosas. Agregado a lo que es la carrera de modelo, también hice cine, teatro, televisión, actuación, todo. En realidad comencé como actriz publicitaria antes de que me conozcan como modelo de alta costura. —¿Te falta conocer algún país del mundo? —Sí, todavía me faltan varios lugares.—Porque has viajado por todos lados...—Sí y muchas veces. Obviamente todo América, la Polinesia, Europa un montón de veces, Lituania, Estonia, de todo...—¿Es realmente complicado el ambiente del modelaje o es un mito? —Es un mito. Depende cómo lo podemos encarar, porque de afuera se ve complicado, pero ¿en qué sentido? —Desde lo profesional, ¿cómo lo ves? Como trabajo, ¿es complicado? —El trabajo de modelo no es un sueño, es un trabajo. Empecemos por ahí, porque muchos dicen: “¡Ay! Es mi sueño ser modelo”. Y no. Las modelos prestamos un servicio de uso de imagen para promocionar, difundir y promover un producto, un diseño, una marca, comunicar a través de nuestra imagen para que la persona del otro lado del televisor, de una revista, de una publicidad, compre y consuma lo que tenemos puesto. Ese es nuestro trabajo. Entonces, cada casting es una entrevista de trabajo.—Pero hay una realidad: en tu trabajo y en esos castings o entrevistas laborales se mezclan varias cosas. Primero, porque sos una mujer muy linda. Segundo, porque muchas veces trabajás con muy poca ropa. ¿Te tocó vivir situaciones incómodas, vinculadas al machismo o a conductas que no estuvieron bien?—Sí, muchas. Hay que ser en claro, yo trato de cuidar mucho las palabras. Pero hay muchas cosas turbias detrás de una imagen de modelo, si tu pregunta es esa, podemos explayarnos un montón de cosas. Por ejemplo, las estafas. Hoy en día está muy de moda cobrar por ir a hacer un casting. Un casting, que es una entrevista de trabajo. Si yo estoy yendo a una entrevista de trabajo para quedar en un comercial de alguna marca, ¿cómo me van a cobrar por ir a un casting? Es una estafa. Muchas chicas se comunican en redes sociales y me dicen: “Ingrid, me quisieron cobrar 50 mil pesos para ir a hacer un casting”. Es un absurdo. La gente que no sabe cree que es así y no. Ahora, en una escuela de modelo es distinto porque te enseñan cómo funciona el trabajo de una modelo. Y yo lo divido así: el trabajo de una modelo es pasarela, fotografía y comerciales, publicidad de televisión, cine o redes sociales. Son tres aristas. Dentro del mundo de la pasarela vos tenés desfile de colección, desfile de venta, desfile de calce, desfile de moda show...—¿Y la competetencia con las otras modelos es real?—La competencia existe como en todos los trabajos. Siempre, obviamente, en un casting querés quedarte en ese trabajo, querés que te elijan. Es lo mismo que ir a una entrevista para ser secretario de alguna empresa. Hay competencia, pero también hay inseguridades de muchas personas cuando no entienden lo que es ser modelo. Para hacer un desfile vos necesitás 20 puestos de trabajo. Son 20 modelos que van a trabajar. Y todas tienen su oportunidad para lucirse y vender lo que tienen puesto. Pero te elige el diseñador.—¿Nunca codeaste a nadie? —Jamás. Nunca codié a nadie, nunca busqué ni abrir ni cerrar la pasada. Si el diseñador me elegía para eso, yo me sentía realizada, porque son formas de pensar también. Mi forma de pensar es esa. Para mí no hay competencia, es ganarse el puesto o ganarse el trabajo.—Contame cómo fue mutar del modelaje al fisicoculturismo.—Mi categoría se llama Fit Model y está dentro del culturismo. Es una categoría nueva que no se suplementa ni se usa la hipertrofia muscular. O sea, es entrenamiento fuerte, comés seis veces al día, descansás y no se usan suplementos... Ahora hace un año que no entreno como debería porque estaba trabajando mucho y aparte me pasaron cosas personales que hicieron que adelgace mucho. Entré al culturismo por Analía Galeano, que es una culturista atleta profesional argentina. Ella me empezó a entrenar y me dijo: “Vos vas a ser mi fit model porque tenés todas las medidas para ser esa categoría”. Porque también son formas de cuerpo y hay que respetarlas. Todos tenemos diferentes formas de cuerpo, de músculos y de contextura ósea. Por eso también están las diferentes categorías dentro del culturismo. Y lo mío daba para fit model. “Creo que la estafa emocional fue mucho peor de lo que es la estafa económica”, confesó Ingrid en diálogo con Rulo