El año 2026 nos ha traído no una, sino hasta dos series con el objetivo de expandir el universo que en su día empezó Juego de Tronos, y que da vida al mundo fantástico creado por el escritor estadounidense George R. R. Martin. Ya el pasado enero, HBO nos sorprendió con El Caballero de los Siete Reinos, una serie que dejó un buen sabor de boca por su frescura y su evidente cambio de registro -más cómica, menos sangrienta- respecto a sus hermanas mayores. Una decisión artística cuya relevancia ha ganado enteros con la inminente llegada de la tercera temporada de La Casa del Dragón.PublicidadEsta nueva entrega, que se estrena el próximo 22 de junio en la plataforma de HBO Max, regresa a las intrigas palaciegas, los duelos fratricidas y los sangrientos giros de guion a los que ya en su día nos acostumbró Juego de Tronos. Tras una primera temporada frenética, marcada por largos saltos temporales y la construcción de la enemistad que protagonizan el bando de lo negros de Rhaenyra, la heredera, y los verdes de Aegon, el pretendiente; y una segunda entrega algo más pausada, centrada en la explosión controlada -aunque no menos macabra- de esa enemistad; la nueva temporada reafirma la certeza de que esta guerra civil fratricida en el seno de la familia Targaryen solo puede ir a peor. Ver vídeo Tráiler de la tercera temporada de 'La Casa del Dragón'.HBO.Los primeros cuatro capítulos que HBO ha facilitado a la prensa tienen un poco de ambas cosas: por un lado, un primer arrebato de frenesí, marcado por batallas por mar y aire, donde los personajes que ya conocemos son llevados al límite; y, por otro, una calma tensa que parece querer prepararnos para todo lo que está por llegar mientras presenta a algunos de los nuevos protagonistas que jugarán su papel en esta danza de dragones.El difícil reto de suceder a 'Juego de Tronos'Cuando se estrenó La Casa del Dragón en verano de 2022, muchos recordaban el sabor agridulce que dejó el final de Juego de Tronos, y abrazaron el spin-off como una suerte de resurrección de la marca original. Si bien la primera temporada cumplió con las expectativas y logró un consenso mayoritario en ese sentido, que la alabó tanto por calidad como por profundidad, la segunda tuvo un recibimiento más tibio, en parte por una achacada falta de ritmo y porque esa "calma tensa", en ocasiones, no parecía traducirse en ningún avance, por mínimo que fuese, en la trama. Desde luego, la comparación con Juego de Tronos nunca es fácil.PublicidadPor eso El Caballero de los Siete Reinos sorprendió tan para bien, porque nadie esperaba gran cosa de ella y resultó ser algo inesperado. Era una sátira; un producto que daba importancia a la bondad, en contraposición de la avaricia o la búsqueda del poder -o del trono-. También fue una inteligente decisión de marketing: si estrenaban dos series muy parecidas en el lapso de seis meses, el espectador acabaría aburrido de tanta intriga. En ese sentido, las dos series pueden decir que han salido ganando.Al final del día, La Casa del Dragón no deja de ser un producto sumamente continuista respecto de la serie original, tanto en lo formal como en lo narrativo. No obstante, hay algo en esta tercera temporada que recuerda más que nunca a Juego de Tronos. Una serie de patrones, de ideas, con los que podría decirse que los propios creadores de la serie buscan un acto redentor para subsanar los errores con los que las prisas y la posible falta de talento de los creadores originales David Benioff y D. B. Weiss para inventar desde cero -cuando ya no quedaban libros que adaptar- provocaron el descalabro de Juego de Tronos.PublicidadEn ese sentido, lo visto por el momento de La Casa del Dragón parece ir en buena dirección, en parte gracias al descomunal peso que gana Emma D'Arcy -la princesa Rhaenyra en la serie- y cuyo trabajo en esta primera mitad de la temporada sostiene todo lo demás. Le intérprete -la identidad de género de Emma D'Arcy es no binario- demuestra un dominio absoluto de sí misma, siendo capaz de pasar de la contención total a la explosión emocional en apenas un instante. Un desequilibrio emocional que, como no han parado de repetir desde el primer episodio de Juego de Tronos, es propio de esta familia de dragones, que en muchas ocasiones los empuja al abismo de la locura y que desde luego fue una de las grandes pegas que tuvo en el desarrollo final del arco de Daenerys Targaryen.A pesar de su prometedor comienzo, queda mucho todavía por saber sobre los derroteros por los que finalmente cerrará esta temporada -si acabará con el éxito de la primera, o el regusto amargo de la segunda-, aunque lo que sí sabemos es que no será la última, pues la plataforma ha confirmado que La Casa del Dragón echará definitivamente la persiana con una cuarta temporada en 2028. Cerrar la historia en cuatro entregas -que, por otro lado, seguramente no da para más- puede ser la gran decisión que consagre esta serie como una digna sucesora de Juego de Tronos, si todo va bien, pues si algo hemos aprendido de ésta y otras series como Pérdidos, La Casa de Papel o la reciente The Boys es que alargar artificialmente la agonía de una historia es el camino más sencillo hacia el fracaso.
Por qué 'La Casa del Dragón' lo tiene tan difícil para superar a la serie original tras el fenómeno de 'El Caballero de los Siete Reinos'
El 'spin-off' de la Casa Targaryen se zambulle en su guerra civil fratricida con el objetivo de paliar el disgusto que dejó el final de la serie original.














