"Israel no se retirará de las zonas de seguridad en el Líbano (...) sin límite de tiempo". Con estas palabras el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, mostraba su oposición al acuerdo de paz alcanzado por EEUU e Irán en la madrugada de este 15 de junio. En él se incluye el fin de las hostilidades en el sur de Líbano. A lo largo del día, otros miembros del Gobierno israelí y diputados de la oposición han emitido mensajes similares. Sin embargo, la inclusión de este punto en el acuerdo de paz tan solo recuerda a las partes el compromiso que Tel Aviv y Beirut alcanzaron el pasado 16 de abril.PublicidadAquella tregua nació muerta en tanto que no incluía a Hezbolá en la mesa de negociación. Además, otorgaba a Israel "el derecho de actuar en defensa propia ante amenazas inminentes". Tel Aviv se aferró a esta excepción para continuar llevando a cabo ataques contra el sur de Líbano y demoliendo infraestructuras civiles en este territorio. El 21 de abril, Hezbolá respondió lazando varios ataques con drones contra las posiciones de las IDF (Fuerzas de Defensa de Israel) en el norte de Israel y en Líbano. Pese a todo, la tregua continúa oficialmente en vigor.La guerra entre Israel y Hezbolá en Líbano ha dejado cerca de 4.000 muertos, incluidos 250 niños, en el lado libanésEn total, la derivada libanesa de la guerra iniciada por EEUU e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, ha dejado 3.711 muertos ý 11.483 heridos en el lado libanés, incluidos 247 menores, según los datos del 11 de junio del Ministerio de Salud Pública de Líbano. Además, las bombas y el avance de Israel en el sur del país han provocado el desplazamiento forzado de alrededor de 700.000 libaneses, según las estimaciones de la ACNUR.Algunos de estos exiliados jamás podrán volver a sus hogares. Desde el inicio de la guerra las IDF han destruido unas 464 infraestructuras, muchas de ellas civiles, de acuerdo a las estimaciones del Programa de la ONU para el Desarrollo (UNDP). Por su parte, una investigación recientemente de Bellingcat ha informado que al menos 46 de las 54 ciudades y pueblos del territorio libanés ocupado por las IDF han sufrido daños "graves", cuando no han quedado "completamente arrasados". Esto es considerado un crimen de guerra, según el Derecho Internacional Humanitario. Del lado israelí, los ataques de Hezbolá han causado la muerte de 30 soldados israelíes y tres civiles, de acuerdo a las informaciones recogidas por The Guardian a 9 de junio.La paz en Líbano en el acuerdo entre EEUU e IránLos constantes llamamientos de europeos y árabes al cumplimiento de la tregua en Líbano han caído una y otra vez en saco roto. "EEUU es el único con capacidad para frenar a Israel" ha explicado a este periódico Leyla Hamad Zahonero, politóloga e investigadora asociada del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC). Por esta razón, Irán habría buscado integrar en el acuerdo de paz el fin de las hostilidades en todos los frentes, incluido el abierto entre Israel y Hezbolá en el sur de Líbano.PublicidadLa guerra que Israel y Hezbolá libran en el sur de Líbano se ha convertido en un elemento central para la paz en Oriente MedioDe esta forma, la guerra entre Israel y Hezbolá que se libra en el sur de Líbano se ha convertido en un elemento central para la paz entre Washington y Teherán, del que depende la estabilidad en Oriente Medio. Esto es algo que Israel "busca boicotear", ha explicado Hamad Zahonero. Prueba de ello fue el ataque que lanzó contra un cuartel general de Hezbolá en Beirut el pasado sábado 13 de junio, en el que pereció el jefe de telecomunicaciones de la milicia chií. La agresión tuvo lugar una hora antes de que EEUU e Irán llegaran a un memorándum de entendimiento, tal y como relató el propio Donald Trump a Axios.El mandatario estadounidense reconoció a este medio que estaba "muy cabreado" por el desaire de Netanyahu, a quien acusó de no tener "ningún puto criterio". De acuerdo a las informaciones de The New York Times, recogidas por Critical Threats, Irán canceló el ataque de respuesta a Israel después de que Trump instara a la moderación. Gracias a su contención, los iraníes habrían logrado algunas "reformas" del acuerdo final. Para Leyla Hamad Zahonero, el ataque a de Israel a la capital libanesa no solo no logró su objetivo, sino que "ha allanado el camino para que Trump diga basta [a Israel]".¿Qué quiere Israel de Líbano?Cuando el pasado 28 de febrero, EEUU e Israel lanzaron la agresión a Irán, el Gobierno israelí sabía que la milicia chií aliada de los ayatolás en Líbano, Hezbolá, respondería atacándoles. Esto proporcionó a los israelíes el casus belli necesario para volver a atacar el sur del territorio. "La organización terrorista Hezbolá pagará un alto precio por atacar a Israel", afirmó el 2 de marzo Israel Katz.PublicidadIsrael trata ahora de "acabar con lo que no pudo terminar en [la guerra de] los noventa", afirma Hamad ZahoneroSin embargo, los expertos consultados por este periódico coinciden en que el plan de Tel Aviv en Líbano trasciende la erradicación del "terrorismo" financiado por Irán. Según el análisis de la investigadora asociada de CEARC, el objetivo final sería el establecimiento de una "zona de amortiguamiento" permanente que cumpla "el estándar de seguridad nacional que han establecido". Tal y como reconocía el ministro israelí de Defensa en la mañana del 15 de junio, esto incluía a "Siria y Gaza".Esta meta forma parte de lo que muchos han descrito como el plan del Gran Israel, definido por Moisés Garduño politólogo y miembro del Consejo Académico de CEARC como "un proyecto territorial de carácter expansionista y maximalista". Según el experto, "para la ultraderecha [israelí] resulta fundamental mantener una política de fronteras flexible" que le permita aplicar sus "políticas de hechos consumados e isrealización del territorio".Para Hamad Zahonero, el control de Israel de los territorios dominados por Hezbolá guarda un simbolismo importante. En los noventa, la milicia nacida en el sur de Líbano logró derrotar a Israel después de 15 años de enfrentamientos y matanzas. Esta es, de hecho, la única guerra que Israel ha perdido formalmente desde su fundación en 1948. Ahora, Israel trata de "acabar con lo que no pudo terminar en los noventa", razona la experta. Para ello, el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu está aplicando la misma doctrina que en la Franja de Gaza.Gaza, hoja de ruta en el sur de LíbanoLos paralelismos entre Gaza y el sur de Líbano son evidentes, confirma Hamad Zahonero. "La estrategia de Israel es idéntica", describe la experta. Esta incluye "el desplazamiento forzado, la demolición sistemática de las infraestructuras básicas y servicios sanitarios, y el establecimiento de una línea amarilla que los libaneses no pueden traspasar". Todos estos elementos han hecho posible que, después de tres meses y medio, Líbano se haya convertido "en un lugar inhabitable, como ocurre en la Franja en Gaza".La apertura de nuevos frentes bélicos en Oriente Medio y la reducción de la intensidad de los ataques de Israel al enclave palestino desde octubre de 2025, han cronificado la situación en el enclave palestino. Desde la entrada en vigor de un supuesto alto el fuego, la comunidad internacional ha normalizado los ataques israelíes contra la población civil. El último de ellos ha matado a una enfermera y a su hijo menor de edad.Los ataques de EEUU e Israel contra Irán no solo invisibilizaron la difícil situación en Gaza, sino que han complicado el día a día de sus habitantes al verse recortadas las entradas de ayuda humanitaria al enclave y las evacuaciones médicas de enfermos y heridos. Para Hamad Zahonero, que Israel logre este grado de aceptación a su ocupación y destrucción de Líbano dependerá de la complicidad de la comunidad internacional: "Es el momento de que nos preguntemos hasta cuándo van a permitir la impunidad de Israel y qué será lo siguiente si es así".Tensión en las relaciones entre EEUU e IsraelLa falta de consenso entre Benjamín Netanyahu y Donald Trump en relación con cómo y cuándo debería detenerse la guerra en Líbano es una muestra más del distanciamiento entre ambos dirigentes provocado por sus aventuras en Oriente Medio. Pese a la simpatía ideológica que ambos se profesan, la inercia belicista del mandatario israelí ha terminado por desgastar la popularidad de Donald Trump dentro de EEUU. Inevitablemente, esto ha terminado impactando en las relaciones entre Washington y Tel Aviv, que actualmente "tienen intereses contrapuestos", según las palabras de Hamad Zahonero.PublicidadPara empezar, ambos mandatarios deben gobernar con un ojo puesto en la validación de sus votantes, ya que se enfrentan a sendas elecciones a finales de año -Netanyahu concurrirá a las urnas en octubre, mientras que Trump hará lo propio en noviembre en las elecciones de medio mandato-. Al inicio de la guerra contra Irán, las encuestas mostraban el apoyo sin fisuras a la guerra del 64% de la población israelí a la guerra contra Irán, mientras que otro 18% la apoyaba parcialmente. Estos datos fueron publicados a principios de mayo por el Instituto de Democracia de Israel de la Universidad de Tel Aviv.Según otro sondeo del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel publicado el 12 de abril, esta tendencia continuaba estable un mes y medio después del inicio de la guerra. Además, el 69% de los israelíes apoyaba continuar con la campaña en Líbano independientemente de lo que ocurriera en Irán.Por contraposición, el apoyo de los estadounidenses a la guerra en Irán se limitaba a los votantes de Trump, como reflejó una encuesta de New York Times y Siena Collage. Si bien dos tercios de los estadounidenses consideraban que ir a la guerra había sido una mala decisión, el 70% de los votantes republicanos apoyaban a su líder. Conforme la guerra se alargó la popularidad de Trump cayó. Según el sondeo de Reuters e Ipsos, esta se mantiene alrededor del 35% desde mayo, la cifra más baja desde el inicio de su mandato.PublicidadEste desgate ha empujado a Trump a alcanzar el alto el fuego y a poner firme a su aliado para que no lo haga saltar por los aires con la continuación de sus ataques en Líbano. "Lo que vamos a ver ahora es si realmente si EEUU es capaz de controlar a su aliado, a un pulso para ver cuál de los dos manda, si Netanyahu o Trump" y cuál de las dos voluntades "se logra imponer".