James Rodríguez ha tenido que esperar ocho años para volver a ilusionarse con su selección. Un sueño que se escapaba cuando Colombia quedó fuera del torneo más importante del fútbol en Qatar 2022, y que alejaba la historia de Rodríguez con la camiseta tricolor en una Copa del Mundo. A 12 años de una histórica participación y ocho después de su forzado adiós en Rusia por una lesión, el media punta tiene una nueva —y tal vez, última— oportunidad en el Mundial 2026. La clasificación de Colombia, la octava de su historia a una Copa del Mundo, devuelve a James al escenario donde se consagró como leyenda. Oriundo de Cucutá, que cumplirá 35 años durante el torneo, llega como capitán y estandarte del equipo que sigue confiando en él, incluso cuando sus minutos a nivel de clubes ya no son los antes. La historia de James en los Mundiales comenzó y alcanzó su cima en Brasil 2014. Era joven, talentoso y arrastraba experiencia en Europa (había llegado al Mónaco tras convertirse en ídolo del Porto), aunque nadie imaginaba lo que lograría en aquella Copa del Mundo: Seis goles, máximo goleador del torneo, el Puskás al mejor gol del año por una imborrable volea ante Uruguay en octavos de final, y poco después, un fichaje de casi 80 millones de euros por el Real Madrid.Aterrizó en Rusia 2018 como una de las grandes figuras, donde destacó frente a la Polonia de Robert Lewandowski con dos asistencias de lujo (3-0), hasta que una lesión lo dejó fuera del encuentro más importante en octavos de final ante Inglaterra, donde Colombia cayó en la tanda de penales. Allí empezó un largo periodo de ausencia. El vacío de Colombia en Qatar 2022 se acumuló con pocos minutos en los clubes, primero en Sao Paulo, luego en el Rayo Vallecano, pasando por el León en México. Muchos pensaban que ya no tenía espacio en la selección, hasta que apareció Néstor Lorenzo, el técnico argentino que decidió apostar por él. “Hay jugadores que en 20 minutos te dan más que nadie. Es un jugador que le ha dado mucho al fútbol colombiano. Estuve hablando con él y lo noté con mucho compromiso y ganas de estar y brindarse de lleno en la selección”, dijo Lorenzo en una de sus primeras declaraciones sobre el futbolista. El mensaje era claro: James seguía siendo importante.Llega a 2026 con una función diferente. Sin la misma velocidad, ya no es el principal goleador, pero continúa siendo el cerebro. Ya no es un jugador de clubes, sino de selección. Con Minnesota United, su equipo actual, al que llegó apenas el pasado febrero con un contrato corto que atraviesa ahora sus últimos días, acumula ocho juegos, dos asistencias y 274 minutos.Ha participado en los cuatro compromisos de la preparación de Colombia rumbo a 2026: 63 minutos ante Croacia (1-2) y Francia (1-3), ambos ingresando desde la banca. Contra Costa Rica (3-1) disputó 45 minutos y dio una asistencia, mientras que ante Jordania (2-0) sumó 64 minutos y una asistencia más. En total acumuló 235 minutos y dos pases de gol. “James está bien, ha entrenado mucho y está en buena condición”, afirmó Lorenzo. Rodríguez carga entonces con la responsabilidad de liderar al equipo por lo menos hasta los cuartos para igualar su mejor actuación histórica en 2014. Después, según sus propias palabras, seguiría “uno o dos años más”: “Si me siento bien, puede ser que siga, pero sé que mi hija me quiere ver jugar hasta los 39. Además, mi fútbol me puede ayudar mucho, porque el fútbol mío es más de toque”, ha dicho en entrevistas. Rodríguez vuelve por la revancha al torneo que definió su carrera en una selección que también cuenta con la zurda talentosa de Juan Fernando Quintero (River Plate). De lo que hagan frente a Uzbekistán, República Democrática del Congo y Portugal en el peligroso grupo K, dependerá en gran medida la selección colombiana.
James Rodríguez, la última oportunidad
Cerca de los 35 años, el capitán de Colombia llega a su tercer Mundial con el peso de una generación sobre los hombros y la posibilidad de cerrar el círculo que comenzó con su explosión en Brasil 2014










