AnálisisOjalá Colombia aproveche el momento y la sinergia que tienen hoy a EE. UU. ocupándose directamente de los criminales que tanta sangre nos han costado.Niño Guerrero murió en un bombardeo en Venezuela. Foto: Archivo EL TIEMPO y presidente Donald TrumpEDITOR MESA15.06.2026 22:01 Actualizado: 15.06.2026 22:01
Si alguien pensaba que la estrategia del garrote del presidente Donald Trump contra el narcotráfico –las lanchas de los narcos bombardeadas sin aviso en altamar– había quedado relegada tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero pasado, queda notificado de su error por la impresionante explosión grabada perfectamente en video aéreo en el estado minero de Bolívar, suroccidente de Venezuela.El martes pasado, sin que siquiera viera venir la muerte que le cayó desde el cielo, terminó la ruta criminal de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, el ‘Niño Guerrero’, que desde la cárcel de Tocorón y gracias a las alianzas y los millonarios negocios criminales con el régimen de Miraflores convirtió a una violenta pero limitada banda de delincuencia común del estado industrial de Aragua en una amenaza para la seguridad de todo el hemisferio. LEA TAMBIÉN En poco más de una década, ‘Niño Guerrero’ y socios que aún le sobreviven, como ‘John Petrica’, “exportaron” su modelo criminal a todos los países tocados por la diáspora humanitaria generada por el desastre económico y las violaciones de derechos humanos perpetradas por el chavismo en Venezuela.Alias Niño Guerrero, máximo jefe del Tren de Aragua, abatido en Venezuela. Foto:CortesíaLa violencia más descarnada –competidores criminales descuartizados y enmaletados y centenares de asesinatos de simples vecinos de barrio que se negaban a pagar extorsiones– los convirtió también en una amenaza para las mafias que manejaban las rentas criminales locales desde Chile hasta Estados Unidos. Y en todo el continente, sus sicarios actuaban como la mano extendida de Miraflores en contra de las voces de los disidentes venezolanos. LEA TAMBIÉN En el estado selvático de Bolívar, en una construcción de techo verde que voló por los aires en el desarrollo de una quirúrgica operación militar en la que el gobierno interino de Delcy Rodríguez, según Trump, prestó toda su ayuda, terminaron los días del capo transnacional al que Estados Unidos consideraba como uno de sus objetivos más importantes.Y no deja de ser llamativo el hecho de que ‘Niño Guerrero’, cuyo rastro se buscaba en Colombia, Centroamérica y Guyana, haya decidido refugiarse al final de sus días en la misma región que hace más de una década el régimen “cedió” al Eln y la ‘Segunda Marquetalia’ para que los controlaran y se lucraran de la explotación ilegal de oro y tierras raras. LEA TAMBIÉN Esos capos de supuestas guerrillas en Colombia y fuerzas paramilitares de la dictadura en Venezuela que desde enero estaban buscando escampaderos deben andar hoy, como hace tres lustros los máximos jefes de las Farc, durmiendo con un ojo abierto. Ojalá Colombia aproveche el momento y la sinergia que tienen hoy a Washington ocupándose directamente de los criminales que tanta sangre nos han costado por décadas.JHON TORRESEditor de EL TIEMPOEn X: @JhonTorresET Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.












