Mohammed Al-Owais ya sabía lo que era complicarle la historia de una potencia sudamericana.Hace cuatro años, en Qatar 2022, fue uno de los nombres silenciosos del golpe de Arabia Saudita contra Argentina. No hizo el gol ni se llevó la foto principal, pero quedó asociado a una de las grandes sorpresas de los mundiales. Este lunes, en Miami, el arquero con pasado en Al Hilal volvió a pararse frente a otra camiseta pesada. Del otro lado estaba Uruguay, con Marcelo Bielsa, Federico Valverde, Darwin Núñez y la obligación de empezar con autoridad después del empate sin goles entre España y Cabo Verde.La Celeste empató 1-1 ante Arabia Saudita en su debut en el Grupo H, pero durante buena parte de la tarde jugó contra Al-Owais y contra su propia lentitud. Uruguay tuvo la pelota desde el inicio, aunque casi nunca tuvo el partido. Manuel Ugarte se metió entre los centrales, Guillermo Varela y Federico Viñas ganaron metros por las bandas y Bielsa intentó instalar a su equipo en campo rival. El problema fue que el dominio no lastimaba.Valverde apareció lejos de la zona donde suele cambiar partidos, Rodrigo Bentancur no logró darle continuidad a la circulación y Darwin quedó más como promesa que como destino. La Celeste terminó viviendo de lo poco que inventó Maxi Araújo, el único que pareció entender que había que romper la monotonía.Arabia no necesitó discutirle la posesión. Cerró caminos interiores, bajó el ritmo y encontró premio al minuto 41. En un tiro de esquina, Mohamed Kanno ganó por arriba, Fernando Muslera no pudo quedarse con la pelota y Abdulelah Al-Amri apareció para empujar el 1-0. Uruguay había tenido más balón, pero Arabia había entendido mejor el escenario.Bielsa corrigió al descanso. Sacó a Darwin y a Matías Viña, metió a Agustín Canobbio y Juan Manuel Sanabria, mandó a Valverde al medio y convirtió a Uruguay en un equipo más directo. El cambio se notó rápido. Fede Viñas empezó a ganar centros, Al-Owais volvió a trabajar y Ugarte estrelló un disparo en el palo. Arabia dejó de jugar el partido que quería y empezó a defenderlo demasiado cerca de su arquero.La insistencia uruguaya encontró premio hasta el minuto 80. Sanabria cargó el área con un centro templado, Viñas volvió a imponerse por arriba y Al-Owais, esta vez, no pudo quedarse con la pelota. Maxi Araújo apareció por el palo corto para poner el 1-1 y rescatar a una Uruguay que había tardado demasiado en parecerse a sí misma.Pero el partido todavía le guardaba otra escena a Al-Owais. En el descuento, Brian Rodríguez se proyectó por la banda y puso un centro atrás para Nicolás de la Cruz, cuyo remate de primera fue rechazado por el arquero saudita con una atajada poco ortodoxa, pero salvadora. Minutos después, Valverde sacó un disparo potente desde el borde del área y Al-Owais volvió a estirarse para evitar el gol que habría completado la remontada uruguaya.Los siete minutos de agregado terminaron de estirar la tensión. Arabia hizo un triple cambio para resistir, Al-Amri se lanzó a cada centro y Uruguay atacó con la urgencia de quien había entendido tarde el partido, pero todavía se negaba a perderlo.Al final, Al-Owais no repitió por completo la noche de Argentina. Arabia no ganó. Pero volvió a recordarle al Mundial que los Halcones Verdes ya no son una escala menor. Uruguay salió viva, corregida por Bielsa y rescatada por Maxi Araújo, aunque dejó una primera alerta: necesitó medio partido para despertar.El resultado dejó al Grupo H completamente abierto. Uruguay, Arabia Saudita, España y Cabo Verde terminaron la primera jornada con un punto y diferencia de goles en cero. La Celeste aparece arriba, seguida por Arabia, España y Cabo Verde, pero todos arrancaron igual: sin margen, sin ventaja real y con la sensación de que este grupo será mucho menos previsible de lo que parecía.