La brasileña que fue a practicar un deporte de alto riesgo y murió a causa de múltiples fracturas al ser lanzada sin ninguna sujeción desde un puente fue enterrada este domingo en Jandira (São Paulo). Los tres operarios que gestionaban los saltos de bungee (o puenting) fueron acusados de homicidio con dolo y encarcelados de manera preventiva después de arrojarla al vacío sin la cuerda pertinente, que suele ir amarrada a la cintura. Los sospechosos alegaron en el interrogatorio policial que sufrieron “un apagón” en los momentos previos al salto.No supieron explicar quién era la persona responsable de colocar la sujeción y quién debía revisarlo para asegurarse de que todo estaba en orden antes de emprender el salto. El fatal suceso ocurrió el sábado en el puente del Esqueleto, en la ciudad de Limeira (a 145 kilómetros de São Paulo).Las explicaciones de los acusados dan la impresión de que no había un protocolo a seguir para garantizar las condiciones más básicas de seguridad. Un vídeo capturó el momento en que alzan a la víctima, que adopta la posición de un avión, la lanzan desde el puente y, al instante, uno de los presentes se percata de que hay una cuerda en el suelo. Viralizó en pocas horas.La víctima, Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, de 21 años, trabajaba como instructora en un gimnasio. Pagó 25 dólares por el salto y 30 dólares más por llevar una cámara en la mano con la que grabar el momento; los investigadores no han logrado localizar el dispositivo. Ella misma bromeó en redes, esa misma mañana, sobre los riesgos que conlleva el puenting. Decenas de personas estaban inscritas para la jornada.La modalidad que pretendían practicar se llama rope jump (salto de cuerda) o péndulo humano, que consiste en saltar de un puente atado con una cuerda, no con gomas elásticas. En Internet se publicita para quien busca un chute de adrenalina.La comisaria que lleva el caso explicó a la prensa brasileña que el servicio era gestionado por un grupo informal que usaba un nombre comercial, pero no estaba constituido como empresa ni tenía permiso para ese tipo de actividad. El puente del Esqueleto, que así se llama, mide unos 40 metros y queda en una zona popular entre los aficionados a los deportes de riesgo que en ese lugar se practican sin ningún tipo de permiso.Cuando los presentes se percataron del horror, corrieron a auxiliar a la víctima. Entre ellos, una enfermera que se preparaba para saltar después. Tuvo que deslizarse por una cuerda para llegar hasta De Freitas. Constató que aún respiraba pese a caer a plomo una altura equivalente a unos 15 pisos. “Vi que respiraba con dificultad y le observé las pupilas, que lamentablemente estaban dilatadas. Vi que tenía pulso, muy débil, pero aún tenía pulso”, contó a sus interrogadores de la policía. La enfermera era la saltadora número 42 del fatídico sábado.Intentó reanimarla hasta que llegó la ambulancia, cuyo personal sanitario tomó el relevo, pero no lo lograron. La muerte fue confirmada allí mismo. La joven fallecida llevaba puesto un arnés de seguridad, pero no estaba unido a la cuerda que debía sostenerla de manera segura en el salto.Los abogados de los acusados sostienen que estos tenían amplia experiencia en deportes de riesgo y que esta es la primera muerte de sus carreras.Una clienta que saltó con su marido el mes pasado contó al medio digital G1 que le pareció que el equipo estaba muy desorganizado, pero también que antes de presentarse en el puente les insistieron en que no hablaran con “los operadores de las cuerdas” para no desviar la atención de las medidas de seguridad. “Allí había una cola más o menos, mal organizada y no había una persona fija para colocar el equipo correctamente. Se iban turnando”, explicó Josiane Francischini al citado medio.
Brasil acusa de homicidio y encarcela a los operarios que lanzaron a una mujer sin sujeción desde un puente
Los acusados no supieron explicar a la policía quién era la persona responsable de colocar la cuerda y verificar la seguridad antes del salto










