Donald Trump, ya flamante octogenario, ha llegado este lunes a la cumbre del G-7 en la localidad balnearia francesa de Évian-les-Bains con la euforia del acuerdo de paz alcanzado con Irán, que según él “llevará mucho éxito al mundo”. En sus primeras declaraciones a la prensa, durante su encuentro con el anfitrión, Emmanuel Macron, el presidente norteamericano dio a entender que ahora se dedicará a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.El líder estadounidense aludió a la presencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mañana martes, en el foro de las democracias más industrializadas, y dijo que había hablado ya con él y con Vladímir Putin en lo que calificó de “buenas conversaciones”. Trump se mostró confiado en poder “hacer algo”, dado que ambos contendientes están “abiertos”.Lee tambiénHoras antes de su llegada, fiel a su conducta siempre desconcertante y provocadora ante sus socios, Trump había amenazado a Francia con aranceles del 100% para su vino y champán si no retira el impuesto a los gigantes digitales norteamericanos.“No es así como eso funciona”, reaccionó Emmanuel Macron, con aire sereno y diplomático, al último aviso de Trump en una entrevista al New York Post. En el telediario de mediodía de TF1, el jefe de Estado francés quitó hierro a la polémica y anunció que en el G-7 habría “una discusión respetuosa pero firme” sobre la materia. Macron recordó que “hace falta estabilidad” y el respeto de los acuerdos suscritos entre Washington y la UE porque “los aranceles no hacen bien a nadie, tampoco a Estados Unidos”.La actitud desafiante de Trump hizo temer por el desarrollo armonioso de una cumbre cuya vocación es la concertación máxima ante las crisis internacionales como las de Ucrania y Oriente Medio, y el resto de retos globales, ya sean la lucha contra el cáncer, el aprovisionamiento de minerales estratégicos, la protección de los niños frente a las redes sociales, la gestión de la inteligencia artificial o la seguridad de la central de Chernobil.Para Macron, que se despedirá del Elíseo en menos de un año, sería un enorme fracaso que Trump plantara a sus interlocutores (de Canadá, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia) y se marchara antes de lo previsto. Eso fue lo que ocurrió el año pasado en la cumbre de las Rocosas canadienses. Motoristas de la policia francesa frente al Hôtel Royal, el principal escenario de los encuentros del G-7, en Évian-les-Bains, delante del lago Lemán LUDOVIC MARIN / AFPQuizás por esta razón el presidente francés ha recurrido a la hábil maniobra de invitar a su homólogo norteamericano a una cena en el palacio de Versalles, el miércoles por la noche, horas después de finalizar la cumbre, con la excusa de celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, que contó con el decidido respaldo francés. El brillo de los dorados del palacio de Luis XIV es demasiado tentador para que Trump se lo pierda.Macron dice que el plan de escolta de petroleros por Ormuz está listo para aplicarse de inmediatoLos dirigentes del G-7 quieren aprovechar la dinámica generada por el acuerdo con Irán para dar sustancia al compromiso y dotarlo de una cobertura internacional que lo consolide. De ahí que estén invitados a la cumbre, para una sesión especial sobre Oriente Medio, mañana martes, los líderes de Egipto, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.Macron se mostró bastante optimista sobre las perspectivas que se abren con el protocolo que se prevé firmar en Ginebra este viernes. Para Francia y sus socios europeos, en especial Gran Bretaña, la coyuntura obliga a la movilización inmediata, a poner en práctica en cuanto sea factible el plan de escolta multinacional de petroleros y portacontenedores a través del estrecho de Ormuz. Según el presidente francés, es posible tener en la zona, en cuestión de días, medios navales considerables, entre ellos una fragata, dragaminas e incluso el portaaviones Charles de Gaulle, además de la cobertura aérea a cargo de cazabombarderos estacionados ya en países de la zona.La comunidad internacional, en palabras del presidente francés, velará para que la reapertura de Ormuz “sea una realidad que dure” y se produzca sin el pago de ningún peaje. Con todo, en el G-7 se discutirá a fondo de alternativas a Ormuz para el transporte de energía desde los países del Golfo para evitar que otra eventual crisis en la zona estrangule el tránsito por esta vía marítima y dispare los precios. Otras prioridades son “un acuerdo sólido y serio” para garantizar el fin del programa nuclear iraní con fines militares y el freno a su capacidad balística.Trump reiteró ante Macron que ha logrado establecer “una relación fantástica” con los nuevos líderes iraníes (según él, el nuevo guía supremo es “muy inteligente”), aunque con la ironía de recordar que los anteriores dirigentes fueron eliminados por dos veces. En su entusiasmo destacó que la Bolsa sube como un cohete y el precio del crudo se desploma. Trump no desechó la idea de la escolta de petroleros, aunque la consideró ya poco necesariaLa cumbre en la villa balnearia se abrió oficialmente con una cena de trabajo, seguida mañana por reuniones todo el día, con los puntos fuertes de Ucrania y Oriente Medio, y otra cena más de gala, con los cónyuges presentes. La reunión proseguirá el miércoles con una sesión en la que participarán algunos de los principales empresarios de la inteligencia artificial.Los graves desequilibrios comerciales con China están sobre la mesa, como cada año, pero con el coloso asiático ausente del encuentro. Tal como lo expusieron fuentes del Elíseo en vísperas de la cumbre, en el G-7 existe conciencia de que hay países, como China, que “producen y exportan demasiado”, mientras algunos -Estados Unidos en particular-, “consumen demasiado y no producen lo suficiente”, y otros -los europeos- en los cuales “se ahorra demasiado” (en el ámbito privado) y tampoco producen lo bastante, una dinámica muy peligrosa a medio plazo.A los empresarios del G-7 les preocupa la evolución demográfica negativa en sus países, que genera falta de mano de obraA los empresarios del G-7, reunidos en el foro Business-7 (B-7), les preocupa la evolución demográfica negativa, un problema grave en casi todos sus países. En una conferencia en el Quai d'Orsay, en París, la semana pasada, varios de los participantes mostraron su inquietud por la falta de mano de obra, que se agudizará en el futuro.A preguntas de este diario, Matt Holmes, vicepresidente de la Cámara de Comercio canadiense, recordó que su país, históricamente abierto a la inmigración, sufrió un descenso de su población en el 2025 por primera vez en su historia, lo que complicará la realización de numerosas obras de infraestructura que tiene programadas, en especial en el sector energético. Tanto Holmes como la británica Rain Newton-Smith, presidenta de la Confederación de la Industria Británica, pidieron que los gobiernos, al elaborar sus políticas de inmigración, tengan muy en cuenta las necesidades de personal de las empresas.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)
Un eufórico Trump llega a la cumbre del G-7 con la idea de alcanzar otra paz
Macron dice que el plan de escolta de petroleros por Ormuz está listo para aplicarse de inmediato
Trump anuncia un acuerdo de paz con Irán en el G-7 y promete terminar la guerra Ucrania-Rusia, amenazando aranceles del 100% a vinos franceses. Tensiones geopolíticas amplifican riesgos supply chain tech; inestabilidad de Ormuz impacta costos de infraestructuras globales y M&A tranatlántico.











