Condenado por un doble asesinato en Alabama, Jeffery Lee evitó temporalmente su ejecución. Publicidad15 de junio, 2026 - 17h00Jeffery Lee, un hombre condenado por asesinar a dos personas durante un asalto en Alabama, se salvó de la pena de muerte casi tres décadas después de haber sido condenado, gracias a un fallo judicial. Lee, de 49 años, fue declarado culpable por los asesinatos de Jimmy Ellis y Elaine Thompson, ocurridos el 12 de diciembre de 1998 en una casa de empeños ubicada en Orville, Alabama. Según la fiscalía, el entonces joven de 21 años ingresó al establecimiento armado con una escopeta recortada y disparó contra el propietario del negocio y una empleada. Helen King, otra trabajadora, sobrevivió al ataque. PublicidadDurante el juicio, una mayoría de siete personas del jurado votó a favor de condenarlo a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Sin embargo, el juez del caso anuló la recomendación y le impuso la pena de muerte. Esta figura, conocida como “anulación judicial”, permitía que un magistrado revocara la decisión del jurado en casos de pena capital. Alabama abolió esta práctica en 2017, aunque la reforma no se aplicó retroactivamente, por lo que Lee y otras personas condenadas bajo ese sistema continúan en el corredor de la muerte.Su transformación en prisiónDesde que ingresó al Centro Correccional William C. Holman, en Alabama, Lee experimentó una profunda transformación personal y religiosa, según sus defensores.PublicidadPublicidadCon el tiempo se convirtió en líder de un ministerio de la organización cristiana Kairos Prison Ministry International, dedicada a atender las necesidades espirituales de las personas encarceladas. También asumió funciones como predicador y mentor de otros condenados a muerte.“Jeffery no es la misma persona que era hace décadas”, sostiene una campaña de clemencia creada en su nombre. Sus abogados afirman que el preso logró reconstruir su vida desde la fe y que ha ejercido una influencia positiva sobre otros internos.El propio Lee reconoció en entrevistas que le tomó años aceptar la gravedad de sus actos.“Incluso ahora, me cuesta aceptar que fui capaz de algo así”, declaró recientemente a CNN desde la prisión de Holman.La polémica por el gas nitrógenoLa ejecución de Lee estaba prevista para el jueves 11 de junio mediante hipoxia por nitrógeno, un método que consiste en colocar una mascarilla al condenado y sustituir el aire respirable por nitrógeno puro hasta provocar la muerte por falta de oxígeno.Sin embargo, la jueza federal Emily Marks suspendió la ejecución al concluir que el protocolo empleado por Alabama podría violar la Octava Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que prohíbe los castigos crueles e inusuales.PublicidadLa decisión fue posteriormente respaldada por la Corte Suprema de Estados Unidos, que rechazó un recurso de emergencia presentado por el estado para reactivar la ejecución.La controversia en torno al método es reciente. Alabama se convirtió en 2024 en el primer estado en utilizar el gas nitrógeno para ejecutar reclusos, después de varias ejecuciones fallidas mediante inyección letal.Hasta ahora, el procedimiento se ha empleado en ocho ocasiones en Estados Unidos: siete en Alabama y una en Luisiana. Organismos internacionales y expertos en derechos humanos han cuestionado el método debido a que varios condenados presentaron convulsiones y prolongadas agonías antes de morir.El caso continúa abiertoPese al alivio temporal, el futuro de Lee sigue siendo incierto. La gobernadora de Alabama, Kay Ivey, aseguró que el estado buscará reprogramar la ejecución.“Estoy comprometida con garantizar que finalmente se haga justicia para las víctimas”, afirmó.Por su parte, líderes religiosos, exjueces y organizaciones contrarias a la pena de muerte han pedido que se le conceda la clemencia y que se respete la decisión original del jurado, que había optado por condenarlo a cadena perpetua.Tras conocer la suspensión de su ejecución, Lee llamó a su madre y le dijo: “Gané”. Ella respondió: “Gracias, Jesús”.Aunque evitó la muerte por ahora, el caso de Jeffery Lee continúa abierto y se ha convertido en un nuevo símbolo del debate estadounidense sobre la pena de muerte, la rehabilitación de los condenados y los límites constitucionales de los métodos de ejecución. (I)