Con el Mundial a punto de comenzar al otro lado del Atlántico, José Mourinho aterrizó el pasado martes en Valdebebas sin tiempo que perder. Antes incluso de que se confirmara por los canales oficiales su vuelta al Real Madrid, club que dirigió entre 2010 y 2013, Mourinho ya trabajaba en las necesidades que creía prioritarias para remodelar una plantilla que había cerrado la temporada pocas semanas antes sin títulos y, más significativo aún, con el vestuario dividido.Había anticipado ya Florentino Pérez durante su campaña electoral a la presidencia del club el fichaje de dos futbolistas: Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries. El primero, central francés de 27 años, termina contrato con el Liverpool el próximo 30 de junio, por lo que, según el plan del mandatario, llegará al Bernabéu a coste cero, idéntica fórmula a la que el club siguió con David Alaba, Antonio Rüdiger o Trent Alexander-Arnold. Dumfries, por su parte, lateral derecho de 30 años e internacional holandés, llegará a Concha Espina a cambio de unos 20 millones de euros tras cinco exitosas temporadas en el Inter de Milán.Pero Mourinho quería más. Cerradas las incorporaciones de los dos defensores, el Real Madrid avanzó en otras dos peticiones del preparador portugués que ahora ya se pueden dar por cerradas.El primer nombre es el de Bernardo Silva, centrocampista luso que a sus 31 años —serán 32 en agosto—, y tras casi una década en el Manchester City bajo las órdenes de Pep Guardiola, terminaba contrato en Inglaterra y entendía que había llegado el momento de abandonar la Premier League. Su entorno ya había mantenido conversaciones con el Barcelona y con el Atlético de Madrid, siendo el club rojiblanco el que más había avanzado en las negociaciones. Pero la llegada de Mourinho a Chamartín lo cambió todo.El ex entrenador del Benfica consideraba que el Madrid necesitaba un centrocampista con experiencia, buen manejo de balón y equilibrio defensivo para organizar al equipo desde atrás. Bernardo Silva encajaba a la perfección en el perfil sugerido por el nuevo técnico, por lo que el club blanco se volcó en cerrar una incorporación que este domingo ya se puede dar por cerrada.El otro futbolista que jugará de blanco la próxima temporada es Marc Cucurella. El lateral izquierdo de la selección española, de 27 años, se encuentra a esta hora en Atlanta (EE UU), concentrado junto al resto de compañeros del combinado nacional antes del estreno mundialista de España ante Cabo Verde (lunes a las 18.00, La 1 y Dazn).El barcelonés, jugador del Chelsea desde 2022, se encontraba cómodo y asentado en Londres junto a su familia, pero al mismo tiempo sentía que su trayectoria en Stamford Bridge había llegado a su fin. Mourinho y la directiva del Madrid entendían, en paralelo, que el equipo necesitaba incorporar un lateral izquierdo, por lo que su encaje en el Santiago Bernabéu surgió de forma natural.El club blanco ya había preguntado por Josko Gvardiol, del Manchester City, pero la entidad que ahora dirigirá Enzo Maresca no se mostró por la labor de vender al defensor croata. Fue entonces cuando el Madrid aceleró para firmar a Cucurella, una operación que terminó de acordar este sábado, dos días antes del debut de España en la Copa del Mundo.Con la llegada del lateral catalán, Mourinho tendría a su disposición en la pretemporada una plantilla con cuatro laterales izquierdos: Cucurella, Álvaro Carreras (fichado hace menos de un año procedente del Benfica por 50 millones de euros), Fran García y Ferland Mendy.El francés, el más titular de los tres que ya vistieron de blanco este año, sufre una lesión en el recto femoral de la pierna derecha de la que espera recuperarse en otoño, si bien las previsiones del club apuntan a fechas menos optimistas. En cualquier caso, el galo ha sufrido recurrentes problemas físicos en las últimas campañas. Tanto es así que tras una fugaz e ilusionante aparición en primavera, cuando el Madrid se jugaba el tramo decisivo de la Liga de Campeones ante el Bayern, Mendy volvió a caer lesionado y se despidió de la temporada sin haber podido completar dos encuentros consecutivos sobre el césped.Acordadas las incorporaciones de Konaté, Dumfries, Bernardo Silva y Cucurella, el Madrid contaría hoy con una plantilla de 27 futbolistas. Carvajal y Alaba son las salidas más inminentes, pero no las únicas: Ceballos también quiere salir (el club no cuenta con él), y desde la dirección deportiva no descartan la cesión de Mastantuono y la venta de Gonzalo, cuyo rol en el ataque queda limitado tras concluir la cesión de Endrick en Lyon. Queda, en esencia, un largo verano por delante en Valdebebas.