La Secci�n Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a 8,5 a�os de prisi�n al futbolista Rafa Mir por un delito de agresi�n sexual y otro de lesiones, seg�n ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. La primera reacci�n del futbolista la ha publicado �l mismo en su cuenta de Instagram: "No estoy de acuerdo con la sentencia y recurriremos en los pr�ximos d�as. Sigo confiando en la Justicia".El tribunal ha impuesto tambi�n al segundo acusado, el tambi�n futbolista Pablo Jara, dos a�os y medio de prisi�n y el pago de una multa por un delito de agresi�n sexual, otro contra la integridad moral y un delito leve de lesiones a una segunda joven.La sentencia, que ha sido notificada este lunes a las partes y que no es firme, establece una indemnizaci�n de 64.000 euros a favor de la v�ctima del primer condenado y de 6.280 euros para la denunciante del segundo. En el caso de Mir, establece otras penas accesorias, como la prohibici�n de aproximaci�n y de comunicaci�n respecto a la v�ctima por un plazo de 13 a�os y siete a�os de libertad vigilada, a cumplir con posterioridad a la pena privativa de libertad.Rafa Mir neg� en la vista haber agredido sexualmente a la joven y afirm�, en una declaraci�n en la que contest� �nicamente a preguntas de su abogado, que "todo fue consentido" y que la noche "fluy� as�". Por contra, la v�ctima narr� una doble agresi�n sexual con penetraci�n por parte del jugador, que se puso en ese momento "a llorar"; que le costaba "respirar", ten�a "miedo" y le pidi� que parara pero no lo hizo.La Fiscal�a ped�a para el futbolista una pena de 10 a�os y medio de prisi�n, que la Audiencia en su condena ha dejado en ocho a�os y medio.La v�ctima de Mir declar� durante el juicio que el futbolista, al que no conoc�a previamente, la agredi� sin su consentimiento hasta en dos ocasiones. "Me meti� los dedos en la vagina y me toc� todo el cuerpo. Me costaba respirar", lleg� a relatar tras un parab�n. Los hechos sucedieron en la madrugada del 31 de agosto al 1 de septiembre de 2024 en el chal� de B�tera (Valencia) del entonces futbolista del Valencia CF, al que se trasladaron todos tras pasar una noche de fiesta en la discoteca Mya de Valencia.La joven -cuyo testimonio fue refrendado por su amiga- cont� que Mir la agredi� en la piscina del chal� y en el cuarto de ba�o de la casa, a pesar de que un amigo del futbolista declar� como testigo que entre ambos hab�a "complicidad" aquella noche. Es m�s, asegur� que la joven y su amiga -a la que agredi� tambi�n Jara- se pelearon "por ver qui�n se liaba con Rafa".En su declaraci�n, Mir reconoci� penetraci�n pero consentida, e incluso asegur� que le pill� por sorpresa la detenci�n por agresi�n sexual porque siempre pens� que las dos j�venes quer�an denunciar a su amigo Jara por el pu�etazo que propin� a una de ellas antes de que abandonaran la casa semidesnudas.Sin embargo, la sentencia da credibilidad al testimonio de la denunciante, que entonces ten�a 21 a�os. La Secci�n Cuarta de la Audiencia de Valencia entiende que la prueba practicada durante el juicio ha servido "para acreditar sin fisuras la comisi�n de los hechos propuestos por las acusaciones".Entre esas pruebas destaca la declaraci�n testifical de las dos v�ctimas, que los magistrados califican de "convincente, consistente y coherente", en la medida en que se ha mantenido "de forma invariable a lo largo de toda la tramitaci�n de la causa". Adem�s, la declaraci�n de las chicas se ha visto tambi�n "corroborada por datos perif�ricos, como son la declaraci�n de testigos y el informe forense psicol�gico".Frente a ello, apunta la sentencia, "ninguna de las alegaciones defensivas ha tenido un sustrato f�ctico en el que apoyarse ni un razonamiento l�gico al que tener en cuenta". De hecho, el tribunal tambi�n ha acordado en la sentencia deducir testimonio de las declaraciones vertidas en el juicio oral por tres polic�as locales de B�tera por si estas fueran constitutivas de un delito de falso testimonio, "dado la flagrante contradicci�n de su versi�n con la de las denunciantes", a las que atribuyen "prevalencia probatoria". Los polic�as locales declararon en el juicio que la joven les dijo que "la intimidad hab�a sido consentida" y que el futbolista par� cuando se lo pidi�.Sobre el testimonio de la principal denunciante, la sentencia deja claro que "su declaraci�n ha sido clara, detallada, sin dudas en las respuestas", adem�s de "uniforme con sus anteriores manifestaciones judiciales". La Sala hace incluso referencia al cuestionamiento por parte de la defensa de Mir del episodio de agresi�n sexual en la piscina, ya que ninguna otra de las personas que estaban dentro en aquel momento vio nada.El tribunal cree a la v�ctima cuando dijo que sus movimientos defensivos eran "inocuos frente al volumen corporal del agresor", pues coincide en describir el "contexto intimidatorio" para las v�ctimas, rodeadas en el chal� por los amigos de los futbolistas. A ello ha y que sumar la "corpulencia invasiva" de Mir (1,90 metros de altura frente a los 1,65 de ella): "Estas circunstancias coartaban la libertad de la agredida para exteriorizar su oposici�n con la voz o de otra forma m�s escandalosa, sabedora de su previsible ineficacia".En la sentencia, adem�s, se recoge que si la v�ctima de Mir "hubiera querido intimar" con �l, "no habr�a llamado a su padre para que la recogiera justo cuando el se�or Rafa Mir empezaba a mostrar, de nuevo, inter�s en ella dici�ndole que lo ocurrido con su amiga son 'cosas de la noche'", tal y como reconoci� en el juicio el futbolista. El tribunal valora tambi�n que la v�ctima pidi� durante toda la instrucci�n el visionado de las c�maras de seguridad de la casa que, sin embargo, no funcionaban.Tras abandonar la casa y regresar para recoger su bolso, la joven fue agredida por segunda vez cuando Mir la encerr� en un cuarto de ba�o. Seg�n el tribunal, ella "se ve totalmente indefensa, retenida contra su voluntad y agredida sexualmente sin posibilidad de escapatoria".