Cuando el año pasado América TV amenazaba con acercarse al segundo puesto del rating general que lidera desde hace 30 años Telefe, Adrián Suar, Pablo Codevilla y Coco Fernández tomaron una decisión que hoy define la estrategia de El Trece: dejar de competir matemáticamente contra sus oponentes e inyectar la pantalla de prestigio y calidad.
El plan comenzó a tomar forma cuando la señal atravesaba uno de los momentos más complejos. La programación mostraba dificultades para consolidarse, las noches no encontraban rumbo y Viviana Canosa había incendiado la credibilidad de la señal con una denuncia vacua sobre Florencia Peña y Lizy Tagliani. Las opciones eran refundar la pantalla o renunciar. Eligieron la primera opción.
La estrategia, estudiada y analizada hasta el detalle, salió bien. Reforzar cada franja horaria con figuras de trayectoria. Moria Casán desembarcó en las mañanas con un programa donde tiene la libertad y el poder de hacer lo que quiera, desde hablar en exclusiva con la China Suárez o un móvil inédito con Telefe para hablar con su nueva amiga Georgina Barbarossa.
Soldados de trinchera. A su vez, Nelson Castro volvió a lugares inhóspitos como la guerra de Ucrania o Cabo Cañaveral en el lanzamiento de la nave Orion hacia la Luna en la misión Artemis II. A su vez, Darío Barassi fue reubicado en las tardes con “Ahora Caigo”, donde volvió a demostrar, con un promedio de 6,5 puntos, por qué es uno de los conductores más eficaces de la televisión.








