Editorial Expansi�nActualizado 15
JUN.
2026 - 12:16El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro S�nchez.Eva ErcolaneseEFEPedro S�nchez afronta esta semana su particular v�a crucis judicial y pol�tico por los casos de corrupci�n que afectan a sus excolaboradores y familiares. La comparecencia en los tribunales de su esposa, Bego�a G�mez, este lunes, y la del expresidente del Gobierno y asesor personal suyo en los �ltimos a�os, Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, encargado entre otras funciones de negociar directamente con el fugado Carles Puigdemont, a partir del mi�rcoles, sit�an al actual jefe del Ejecutivo en una posici�n muy delicada. Para ma�ana se espera la publicaci�n de la previsible sentencia condenatoria del Tribunal Supremo a Jos� Luis �balos, exministro de Transportes y ex secretario de organizaci�n del PSOE, por los contratos irregulares para la compra de mascarillas en pandemia. Tambi�n la declaraci�n de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes Gonz�lez, ante la comisi�n de investigaci�n del Senado sobre las andanzas de Leire D�ez, el n�cleo ejecutor de la trama aflorada en el seno del PSOE para torpedear las investigaciones judiciales al entorno familiar y pol�tico de S�nchez, puede terminar de desmontar la tesis sostenida desde la Moncloa de que el presidente no ten�a conocimiento de ninguna de las conductas presuntamente il�citas de las personas de su entorno pol�tico y personal. La tibia reacci�n del Gobierno en todos estos casos, atacando las instrucciones judiciales en vez de colaborar con los tribunales, alimenta las sospechas. S�nchez ha pedido comparecer para dar explicaciones en el Congreso el pr�ximo 24 de junio. Pero esta sesi�n no puede convertirse en otra catarata de reproches entre el l�der del Ejecutivo y la oposici�n por los casos de corrupci�n presentes y pasados, sino que debe arrojar luz de una vez por todas sobre cu�ndo y c�mo conoci� los hechos que se juzgan y qu� medidas adopt� al respecto. El hist�rico nivel de hartazgo social con el comportamiento poco �tico de algunos de sus representantes pol�ticos y dirigentes exige medidas contundentes, decisiones dif�ciles y una verdadera asunci�n de responsabilidades m�s all� de los ceses cosm�ticos y las declaraciones impostadas.Opini�nEditorialPedro S�nchezPol�tica









