Bangkok (EFE).- El terremoto de magnitud 7,8 que azotó la semana pasada la sureña isla filipina de Mindanao elevó el lecho marino hasta dos metros, dejando al descubierto miles de corales, e hizo retroceder unos 200 metros la línea de costa, apuntaron las autoridades locales, que informaron este lunes de 65 fallecidos y 36 desaparecidos.
Una de las zonas más afectadas es el santuario marino de la costa de Pangyan, a unos 30 kilómetros al noroeste del epicentro del sismo registrado hace siete días, donde una larga pradera de coral quedó expuesta y provocó un importante daño en la vida marina, indicó el Departamento de Medioambiente y Recursos Naturales.
Los vecinos fueron los primeros en informar sobre el fenómeno geológico, conocido como «elevación costera», dos días después del temblor al percibir que el nivel del mar «no había regresado a la normalidad».
Una fotografía del 10 de junio de 2026 facilitada por la Guardia Costera de Filipinas de un oficial inspeccionando los daños causados por el terremoto, en Sarangani (Filipinas). EFE/EPA/ Guardia Costera de Filipinas
Una larga extensión de corales quedó en la superficie junto a los organismos que la habitaban, como peces de arrecife, anguilas y moluscos, muestran las autoridades en una serie de fotografías.









