En la primera temporada de Emilio Butragueño, El Buitre, con el Atlético Celaya, antes de un partido contra el León, el utillero del club olvidó su camiseta. ¿La solución? Comprar una camiseta pirata del Buitre afuera del estadio leonés. “En ese momento, las camisetas piratas eran las únicas que llevaban el nombre, antes se jugaba solo con el número. Cuando juegan el partido, se dan cuenta de que viene el nombre Butragueño. Es la primera vez que en un partido de Liga mexicana alguien juega con el nombre escrito”, narra Aitor Pedrueza. Es una de las anécdotas con las que él y su socio, Daniel Erro, se toparon durante la curaduría de Cuando España jugó en México, una exposición que trae al Centro Cultural de España (CCE) los hilos conectores y la historia común entre el fútbol español y el mexicano. Pedrueza y Erro tienen algunos vínculos con el centro cultural, lo que les facilitó presentar una primera idea para una muestra hace un año. Los primeros esbozos pasaban por montar una exposición que hablara del fútbol español a 90 años del inicio de la Guerra Civil (1936-1939). Pero esa idea cambió pronto. “Nos dimos cuenta de que mucho antes aquí ya había españoles que habían llegado ya no con la inmigración política del exilio español, sino con una inmigración económica. Habían llegado a finales del siglo XIX, principios del XX, y se habían asentado”, cuenta Pedrueza, historiador bilbaíno.Esos asentamientos derivaron en distintos guetos —de madrileños, de vascos, de asturianos...— en un punto en el que el fútbol desembarcaba en México de la mano de empresarios ingleses. El ingreso de españoles en colegios ingleses fue el detonante del nacimiento del Club España en 1912 y del otros tantos clubes que pronto entraron en la idiosincrasia futbolística del país. “Imagínate, el presidente Álvaro Obregón [1920-1924] hace la Copa del Centenario de la Independencia, y los que llegan a la final son dos equipos españoles: el Asturias y el España”, detalla. México fue también un país de acogida para los exiliados republicanos españoles. Ese recibimiento amable de refugiados políticos tuvo un lado más amargo. El dominio y desarrollo futbolístico de los españoles en México pronto despertó tensiones con los otros clubes mexicanos. La llegada del dictador Francisco Franco (1939-1975) incrementó esas tensiones con el país, que apoyó abiertamente a la República. En 1950, estalló esa tensión durante un partido de fútbol entre españoles y mexicanos. Cerca del final del partido, el conjunto español tiró a puerta, y la pelota entró en la red, pero el tanto no subió al marcador por decisión del árbitro. Ese incidente fue el detonante para que el Club Asturias y el España decidieran retirarse del fútbol profesional. Pese a ese episodio, Pedrueza considera que el vínculo entre ambos países es indivisible. “Ahora mismo, hemos vivido años iguales, de disputas ideológicas y de un cierto enfrentamiento que en realidad no existe. En el día a día, ves que aquí, en México, a los españoles se les quiere mucho y a los mexicanos se les quiere mucho en España”, cuenta. Para desgranar ese proceso, la exposición se divide en cuatro etapas históricas: la primera (1912-1936) pasa por la creación de esos primeros clubes; la segunda (1936-1950), por el exilio y los conflictos deportivos; la tercera (1970-2000), por los Mundiales y las estrellas de ambos países; y, la cuarta (2001-2026), por el fútbol femenino y los horizontes de la actual Copa del Mundo.La Copa del Centenario es uno de los objetos expuestos en la muestra. Junto a ella, está el trofeo de la Liga Mayor (el primer galardón de época profesional, levantado por el Club Asturias en la temporada 1943-1944), pero también algunos archivos originales de la época y recreaciones. La curaduría ha sido complicada y ha llevado a los dos socios a organizarla en un tiempo casi récord de dos meses. El Museo Cuna del Fútbol de Orizaba les ayudó con unas botas y un balón de la época; el Museo del Athletic de Bilbao y el Museo del Fútbol Club Barcelona han donado fotografías; el Instituto Nacional de Antropología (INAH) también ha cedido fotos. Es una exposición en la que han entrado incluso objetos propios, como la camiseta del Buitre del Celaya de Pedrueza, comprada por su hermano en los 90.La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) también ha apoyado la muestra, al llevar algunos objetos propios de la Selección española al CCE. Es el efecto Mundial, este gran evento que cada cuatro años revoluciona el sector futbolístico y del que este año México cumple como uno de los anfitriones. En una de las salas del centro cultural, el RFEF ha colocado fotografías de las selecciones: la grupal del Mundial de 2010, la de la Eurocopa de 2024 o la de la Selección femenina de la Copa del Mundo de 2023. Pero hay un objeto consentido en la sala. La camiseta de la Roja del Mundial de México 1986. En su reverso aparece un número, el 9, pero también la firma de un jugador, la de Emilio Butragueño, El Buitre.