El Mundial regresó a Monterrey y la ciudad volvió a vibrar para recibir la Copa del Mundo. En las inmediaciones del Estadio Monterrey se escucharon distintos idiomas, pero el color que predominó fue el amarillo de las camisetas suecas. Una auténtica ola amarilla cubrió la Sultana del Norte.
Largas filas se hicieron a las afueras del estadio, esperando que las puertas abrieran a las 5 de la tarde, tres horas antes del silbatazo inicial. Te puede interesar: Del debut de Suecia en Monterrey a una historia de amor en la Copa del MundoCientos de aficionados se congregaron en los alrededores del inmueble, pero a medida que se acercaba la hora del juego, una afición sobresalía por encima de todas. Los seguidores suecos, vestidos casi en su totalidad de amarillo, transformaron la calle en una auténtica marea escandinava que avanzaba entre cánticos y banderas ondeando bajo el cielo regiomontano.
Los cantos comenzaron a escucharse a varios metros de distancia. Primero como un murmullo lejano y después como un canto de guerra que se hacía cada vez más fuerte. Los aficionados suecos caminaban rumbo al estadio entonando canciones tradicionales de su selección, acompañados por tambores y aplausos que encontraban eco entre los fans mexicanos que no perdían la oportunidad de tomarse la foto con los ‘Hijos de Odín’.











