La idea de vivir de forma permanente en el océano, que durante años pareció propia de la ciencia ficción, está cada vez más cerca de convertirse en realidad. Un ambicioso proyecto propone la construcción de una gigantesca ciudad flotante de aproximadamente 1,6 kilómetros de largo, 240 metros de ancho y una altura equivalente a 30 cubiertas, dimensiones que la convertirían en una estructura más grande que muchos de los cruceros actuales. Diseñada para albergar a unas 80.000 personas entre residentes, visitantes y tripulación, esta metrópoli marítima contaría con viviendas, comercios y espacios de entretenimiento. Su desarrollo requeriría una inversión cercana a los 12.000 millones de libras esterlinas y tendría la particularidad de utilizar energía nuclear como sistema de propulsión, un avance que podría revolucionar la forma de habitar y desplazarse por los océanos del mundo.