Desde su desaparición, el pasado 4 de junio, hasta que la encontraron muerta en una quebrada de La Vicentina, el 9 de junio, el caso de Nathaly Mafla, estudiante de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), ha dejado un vacío entre sus familiares y consternación en la población quiteña.Voluntarios, amigos, familiares y autoridades de la institución académica se unieron para buscar a Nathaly entre La Vicentina, La Floresta y El Dorado, barrios tradicionales de Quito que por su geografía se revisten de quebradas, zonas verdosas y pendientes pronunciadas.Su madre contó que Nathaly habría tomado un bus, luego de pasar por unas hamburguesas, entregarle el teléfono a un amigo y salir por una puerta desconocida. En el transporte público, la joven avanzó hasta la calle Solano en La Vicentina, pasó por la Equinoccio y caminó por la Oriental, donde supuestamente se cayó al precipicio junto a la vía.PublicidadDesesperación en Ibarra, Atuntaqui y Cotacachi por inundaciones y pérdidas agrícolasAntes habría abordado un puente verde que cruzó de vereda a vereda en la vía Oriental. Allí descendió una pendiente y se detuvo al lado de una cancha de fútbol, para luego perderse entre la neblina de la noche entre las 18:00 y las 20:00 de aquel jueves, 4 de junio.El martes 9 de junio, las alertas comunitarias lo confirmaron. El cuerpo de Nathaly estaba en el interior de la quebrada en un lugar de difícil acceso. Las autoridades lograron extraer el cuerpo ingresando a un conjunto habitacional cercano.El dolor del velorio, la desgarradora imagen de una madre que perdió a su hija a tan corta edad y las dudas rondan en su familia.PublicidadPublicidadEntre las hipótesis del caso se maneja que pudo haber sido escopolaminada; sin embargo, siguen las indagaciones.Estadísticas de desapariciones en EcuadorEntre enero y abril de 2026, la Fiscalía General del Estado y la Policía Nacional registraron 2.539 denuncias de personas desaparecidas. De estas, 513 se presentaron en Quito. En el 75 % de estos casos, las personas logran ser encontradas; y en un 4,69 %, el final significa la muerte de los ciudadanos.Según datos de estas entidades, las mujeres son más propensas a verse involucradas en estos casos, con un 50,65 %, frente al 44,35 % correspondiente a los hombres. El porcentaje restante no ha sido precisado.En medio de esas cifras, hay relatos de personas que tuvieron momentos de sufrimiento y terror, pero lograron sobrevivir para contarlos. Alejandra es una de ellas.El testimonio de Alejandra La joven estudiante de Comunicación Social en la Universidad Central del Ecuador tiene 24 años, pero hace tres, en 2023, sobrevivió a un ataque con escopolamina. Sus familiares desconocieron su paradero por más de 12 horas.“Yo salí al mediodía con unos amigos cerca de la universidad, fuimos a comer algo y beber algo. Se hizo de noche y a mi mamá siempre suelo compartirle contactos de quienes estarán conmigo, la ubicación o le respondo en todo momento. Sin embargo, a eso de las 21:00, ella dejó de recibir respuestas mías”, comentó Alejandra.PublicidadEsta joven nacida en España, pero con raíces en Ibarra, dijo que ha vivido sola desde 2022, cuando pisó la capital para conseguir un cupo en la academia. Sus primas fueron quienes descifraron la ubicación que ella mandó el día de los hechos y esta llevaba a la calle Antonio de Ulloa y un pasaje contiguo.“No sé a ciencia cierta qué pasó, solo recuerdo que me quedé con un amigo, íbamos a retornar a nuestras casas, nos subimos a un taxi y a mi mamá le llega un mensaje (que dice) que yo ya estaba en la casa, pero ese mensaje tenía palabras que no suelo frecuentar con ella. Ahí empezaron a buscarme”, contó.Quién es Marisol Peñaloza, la edila que asumirá la Alcaldía de Cuenca por seis meses tras sanción del TCESu familia activó todos los mecanismos para buscarla, mientras Alejandra dijo que sentía estar como en un sueño, ya que desde que abordó el transporte no sabe qué sucedió.“A las 23:00 me encuentran unos moradores en la quebrada de Guamaní, en el sur de Quito. Hay que tomar en cuenta que yo estaba en la Universidad Central y me dejaron en el sur. Me encuentran estos moradores que para mí fueron unos ángeles caídos del cielo, porque estaba oculta en unos matorrales. No estaba precipitada, ni estaba visible, sino más bien escondida; quería decir que alguien me dejó ahí y afortunadamente me encontraron”, detalló.Los signos vitales de ella estaban muy bajos, tenía la piel fría y prácticamente agonizaba. “No sé quiénes me rescataron, pero había llegado una ambulancia y yo estaba muy golpeada y maltratada. Los zapatos estaban rotos y las rodillas raspadas”, añadió.En lugar de llevarla a un centro de salud, decidieron dejarla en la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) y encontrar sus redes sociales para dar con sus familiares.El desenlace de Alejandra y su familia fue, de cierto modo, feliz luego de la angustia. Sin embargo, existen muchas mujeres y hombres que no corren la misma suerte.“Mi recomendación es que, aunque no somos adivinos para saber con quién estamos, siempre traten de estar con un vínculo que se considere bueno, cercano; no salgan solas, envíen ubicación a todas las personas que piensen que las pueden ayudar, den contactos y tengan mucha confianza con sus padres, de verdad es una salvación”, mencionó Alejandra.La joven logró superar aquel 23 de noviembre de 2023. Ella dijo que volvió a nacer en esa fecha, pues la vida le entregó una segunda oportunidad para seguir adelante con sus proyectos y metas.El secuestro y ataque a IsaacEl relato de Isaac es más corto. El estudiante de otra universidad privada de Quito aún lleva consigo las secuelas de diciembre de 2022, cuando fue brutalmente atacado y secuestrado por unos sujetos que lo llevaron hasta un rincón de los valles y lo dejaron a su suerte.“Estoy seguro de que me drogaron, porque perdí voluntad alguna. No tenía conocimiento de lo que pasaba, estaba en un modo como que a todo le decía que sí. Aún es difícil hablar, porque los recuerdos me embargan y me duele”, mencionó el joven.Isaac había salido de una fiesta con sus amigos. A las 19:00 caminó hasta una parada del sector de La Mariscal para tomar un bus y luego todo se nubló. “Solo recuerdo que estaba en una parada, se acercaron dos tipos, uno me preguntó algo y me desvanecí. Caminé por unas calles al día siguiente y no sabía dónde estaba, hasta que entré a una tienda y una señora me ayudó”, manifestó.El hombre, que ahora tiene 25 años, perdió todas sus pertenencias y tenía vaciadas las cuentas bancarias, pero —para él— poder estar vivo ya es un privilegio. “Hoy te cuento esto porque la vida me dio una segunda oportunidad. De verdad, no se lo deseo a nadie, es horrible”, agregó.Actualmente, el caso de Nathaly Mafla está en investigación. El coronel Germán de la Torre, comandante subrogante de la Zona 9, aseguró que trabajan en el caso con todos los ejes investigativos para determinar las causas del deceso. (I)