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La historia de Marte siempre fue un enigma para la ciencia. Actualmente, aparece como un mundo seco, frío y cubierto de polvo, pero las evidencias confirman que no siempre fue así. Hace 1.000 millones de años, el planeta rojo tuvo ríos, lagos e incluso posibles océanos que modelaron su superficie, junto con una atmósfera mucho más densa.
La gran pregunta que se mantuvo fue esta: ¿qué ocurrió con toda esa agua y atmósfera? Investigaciones basadas en datos de misiones de la NASA y en estudios de minerales presentes en Marte apuntan a que parte de ese material no desapareció por completo, sino que podría seguir atrapado bajo la superficie del planeta o almacenado en su corteza.
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Las imágenes enviadas por misiones como Mariner 4 en 1964 cambiaron la visión del planeta. Aquella primera aproximación reveló un mundo frío y sin signos evidentes de vida, aunque con el tiempo nuevas observaciones matizaron esa idea. Orbitadores y rovers posteriores identificaron cañones, deltas y formaciones sedimentarias que solo pueden originarse con agua líquida en movimiento.









