7-1. Un resultado que se convirtió en mítico en la historia de los mundiales, que se hizo meme y que refiere a un momento y un escenario concreto, volvió a darse una docena de años más tarde con un denominador común. Alemania fue y sigue siendo el protagonista; aquella vez en Belo Horizonte, ahora en Houston. Claro que con diferencias apreciables: no es lo mismo una semifinal contra Brasil en su casa que una apertura contra el modestísimo Curazao, pero la coincidencia sin duda resulta llamativa e invita a despertar los embrujos.La inolvidable goleada en Belo Horizonte le abrió a los germanos el camino a la conquista de la cuarta copa; esta, en cambio, es apenas un baño de imprescindible confianza para regar una autoestima que se fue deteriorando con los años, justo desde aquel gol de Mario Gotze en el Maracaná que le escamoteó a Argentina un título mundial.A partir de aquel punto de inflexión, el fútbol alemán comenzó a desfigurarse de a poco. Perdidas las señales de antaño, cuando se le daba prioridad al poderío físico y a una fortaleza mental que no sabía de claudicaciones, había también dejado de tener eficacia la nueva imagen de equipo armado a partir de la pelota y el toque. Esa “españolización” derivada de la admiración al estilo que empezaban a imponer Xavi, Iniesta y compañía en la península Ibérica y que tuvo su máximo apogeo en la copa de 2014. Se sucedieron dudas, pésimos partidos y eliminaciones prematuras para los germanos en las más recientes citas mundialistas y en competiciones intermedias como la Eurocopa o la Nations League.Felix Nmecha, autor del 1-0 de AlemaniaLARS BARON - GETTY IMAGES NORTH AMERICAJulian Nagelsmann, técnico joven, seguidor de los métodos de Jürgen Klopp, recibió la posta de la transición después de un par de intentos fallidos. Necesitaba un estreno contundente para espantar fantasmas y, pese a sufrir durante algo más de un cuarto de hora -el tiempo que la chapa mostró un sorpresivo 1 a 1-, finalmente obtuvo lo que buscaba.Como en el caso del debut de Estados Unidos, cualquier pronóstico sería prematuro acerca del futuro alemán en el torneo. Los dirigidos por Dirk Advocaat (78 años, nuevo récord de edad para un técnico en una Copa del Mundo) son apenas una medida relativa, como lo fue el desteñido Paraguay que enfrentó a los locales, pero es innegable que, al menos en lo conceptual, el pregón de Nagelsmann ha empezado a calar en el plantel de Die Mannschaft.La definición de Musiala, un derechazo cruzado para convertir su golPAUL ELLIS - AFPEn esta primera salida al ruedo, se le notó cierto funcionamiento interesante al combinado germano cuando maneja la pelota. La apuesta parece estar en el juego interior, sin tanto ensanchamiento del campo como es norma en los tiempos modernos. Un recuperado Jamal Musiala es el dueño de la batuta, y como tal, se hizo cargo de encabezar el aluvión sobre el arco de Eloy Room después del 1 a 1. A su alrededor, el habilidoso Florian Wirtz, el habitualmente errático Leroy Sané y el fino pero inconstante Kai Havertz se encargan de trazar diagonales para abrir espacios y aprovechar la técnica para tocar en corto y sumar pases. Desde atrás, la llegada por sorpresa del impetuoso Félix Nmecha y el trazo preciso de Joshua Kimmich completan el diagrama para generar fútbol.Para poner sobre la mesa sus virtudes, Alemania se encontró esta vez con un rival tan generoso como endeble. Los curazoleños encienden la simpatía que siempre despiertan los pequeños, aunque se trate de una pequeñez un tanto engañosa: un solo jugador nació en la isla, Tahit Chong, pero ni siquiera él es uno de sus 165.000 habitantes. Todos los demás son neerlandeses, formados en clubes de ese país, y en varios casos, incluso integrantes de sus selecciones juveniles.Lo mejor del partidoAdvocaat planteó el partido con valentía. No apretó a su equipo atrás, puso a Chong de enganche por detrás de los dos delanteros y buscó el modo de salir de contra cada vez que tuvo ocasión. Acabaría pagándolo caro, pero el público valoró su intención.Los curazoleños todavía no se habían quitado de encima la emoción de la ceremonia de los himnos cuando ya perdían 1-0 (golazo de Nmecha). El derechazo de Livano Comenencia a los 20 aprovechando dos rechazos defectuosos en el área de Manuel Neuer igualó el marcador y le dio a los isleños el coraje para pelear los duelos individuales con más entereza, sin el estatismo defensivo mostrado en el inicio. Olvidaron que incluso en tiempos de modernización siempre hay algo de lo antiguo que permanece. Los 191 centímetros de Nico Schlotterbeck ya se habían impuesto un par de veces en el área contraria. En la tercera, a los 37 minutos, el central del Borussia Dortmund cortó hacia el primer palo, metió el cabezazo cruzado y le cerró la puerta a cualquier incógnita. Como antes, como toda la vida.A partir de ese momento solo fue cuestión de imaginar hasta dónde llegaría la cuenta. Hubo goles para casi todos y de todos los colores: de penal, con asistencia de taco, con pases filtrados... El festival se detuvo en 7, la cifra mítica. El transcurrir del torneo dirá hasta dónde era este el embrujo que necesitaba Alemania para volver a creer en sí misma.Mundial 2026Selección de AlemaniaSelección de Curazao
¡Alemania le ganó 7-1 a Curazao! La selección que repite una goleada 12 años después para creer en sí misma
No es lo mismo una semifinal contra Brasil en su casa que una apertura contra el modestísimo Curazao, pero la coincidencia sin duda resulta llamativa e invita a despertar los embrujos
Alemania derrotó 7-1 a Curaçao, replicando la mítica goleada de 2014; Nagelsmann busca reconstruir confianza con nueva visión táctica. El cambio hacia el juego interior marca un giro estratégico para recuperar la fortaleza mental que definió a Die Mannschaft.











