Existe una gran cantidad de historias recorriendo los portales de todo el mundo pero ninguna con tanta emotividad e incógnita como la de este hombre. Ad Palmen tiene 82 años y es oriundo de la ciudad de Dordrecht en Países Bajos. No se sabe bien por qué, ni cómo, ni cuándo pero él, durante toda su vida, coleccionó autos.Les dedicaba horas, días. Los cuidaba como si fueran sus hijos y les hacía mantenimiento periódico. Son, en total, 230: un Mercedes-Benz 300 S color blanco, un raro Ferrari 365 color azul e incluso un -escondido- Alfa Romeo Spider. Maseratis, Jaguars, Aston Martis, BMWs y mucho más. Tal y como pudo reconstruir CNN, hay desde modelos clásicos con un valor muy alto hasta otros no tan extravagantes cuyo precio de reventa no supera los €1000.No importaba su valor. Palmen los cuidaba a todos y procuraba, con todo lo que eso conlleva, que estuvieran en perfectas condiciones. Claro, 280 autos no entran en cualquier lugar. Por eso, aquel empresario que dedicó su vida a guardar vehículos distribuyó su invaluable colección en una iglesia y dos galpones y estuvo cerca de perderlo todo cuando un incendio casi los transforma en cenizas.La colección cuenta con algunas rarezas escondidas“Estos autos están todos en perfectas condiciones. Lo que sucede es que a menudo se ve que personas se enfocan en una marca cuando coleccionan autos pero el señor Palmen compraba todo lo que le gustaba”, explicó Carlo Te Lintelo, director de Marketing de Gallery Aaderling, en diálogo con CNN tiempo atrás.La historia del fanatismo de Palmen tuvo un abrupto final. A sus 82 años, contrajo una enfermedad agravada por la edad y tuvo que despedirse de su inmensa colección. No podía seguir cuidándola como siempre lo hizo, visitar a sus autos y hacer el service de cada uno. Antes de que las cosas se complicaran, se contactó con Te Lintelo y su equipo para venderles los 230 autos y que luego salieron a subasta.Si bien algunos modelos tienen desperfectos estéticos, el estado general de los vehículos es excelente“Estos autos eran su vida. Tenemos cientos de preguntas sobre por qué empezó a coleccionarlos, hay mucho pisterio en torno a estos autos. Él vivía en uno de los galpones y no de forma lujosa. Queremos respetar su legado, esta fue toda su vida”, señaló Te Lintelo. Dos galpones y una iglesia fueron los lugares donde estos autos estuvieron guardados por más de 40 años“The Palmen Collection” fue subastada hace años, donde cada uno de esos 280 autos buscó un nuevo dueño. Dada la variedad incluida en la colección, los años, modelos y condiciones de cada uno, los valores partieron de los €1000 y escalaron hasta superar el medio millón de euros, con todas las variantes posibles en el medio.Son todos autos clásicos muy bien cuidados La lista completa de vehículos que Ad Palmen juntó durante toda su vida sigue disponible en la web de la galería.SubastaLa colección entera que fue a subastaLa galería decidió dejar el nombre de Palmen en la colección para rendirle homenajeLA NACION