"Las oportunidades no pasan dos veces. Hay que aprovecharlas. Si después me sale mal, no me gusta o no puedo, no pasa nada". En esa frase, Rosario Urban resume, sin intención de hacerlo, la manera con la que encara su carrera deportiva. Una filosofía que la llevó de Florencio Varela a lo más alto del handball mundial, donde esta temporada hizo historia con la camiseta del Jeanne d'Arc Dijon de la Liga de Francia, la tierra en la que el enorme Diego Simonet, recientemente retirado, es ídolo absoluto.La extremo derecho, de 29 años, fue una de las figuras del equipo galo que gritó campeón de la European League, la segunda competencia más importante del handball europeo, al vencer en la final al Thüringer HC alemán, defensor de la corona. Así se convirtió en la primera jugadora argentina en levantar el trofeo de ese certamen. Ninguna representante nacional había ganado antes un título tan importante en la rama femenina en el Viejo Continente. Pero más allá del peso histórico, para la varelense el festejo fue confirmar una vez más que no se equivocó cuando, hace una década, se animó a dar un paso enorme y decirle sí a la chance del profesionalismo."Hoy, mirando para atrás, pienso qué bonitas las decisiones que tomé", comenta, entre risas, en una charla a la distancia con Clarín, cuando hace un repaso mental por todo el camino recorrido desde la primera vez que agarró una pelota de handball en el club Sagrado Corazón de su ciudad natal hasta esta consagración en el Final 4 de la liga europea, que se jugó en Graz, Austria."Arranqué a los nueve años, más o menos. Una compañerita me dijo que quería empezar handball pero no hacerlo sola y me preguntó si quería arrancar con ella. Éramos super, super unidas y yo le dije 'Sí, dale'. A mí me gusta mucho el deporte, también hacía natación en ese momento. Era sábado natación, domingo handball y esperemos que en ningún momento se superpongan. Hice dos o tres años los dos juntos, hasta que me decanté por el handball. Aunque cuando era chiquita era como una actividad extra curricular. Era como en el mismo colegio, terminaba las clases, cruzaba por el patio e iba a la cancha del Sagrado", relata.Cuando Rosario tenía 15 años, la entrenadora de su club propuso su nombre para integrar el equipo de la Federación Metropolitana (Femebal) para el Torneo Argentino de Selecciones. Y luego llegó la oportunidad de sumarse a los seleccionados argentinos de categorías menores. "Ahí pensé, bueno, esto puede ir un poquito más. Y me gusta. Ya no era solamente ir a jugar después del cole", afirma.En sus inicios con la celeste y blanca, Urban disputó un Mundial Juvenil en Macedonia en 2014 y uno Junior en Rusia en 2016, que le terminó cambiando la vida. Porque su actuación en ese torneo, en el que Argentina terminó 16 entre 24 participantes, le abrió las puertas de la elite europea."Después del mundial junior, dos chicas de la selección mayor me dijeron que necesitaban una extremo derecho en un club de España. Y ahí se abrió todo", cuenta la bonarense.Y sigue: "Me acuerdo perfecto el momento. Me mandó un mensaje Marisol Carratú, que era la arquera de la selección, y me dijo 'Peque, estamos necesitando un extremo derecho. Nosotras (por Luciana Mendoza, que también estaba en ese club) te recomendamos a vos. ¿Te interesa?'. Cuando leí eso se me abrieron los ojos como dos huevos, no lo podía creer. Se lo mostré a mi mamá y empezó a lagrimear un poco. Cinco segundos después llegó mi viejo de laburar, nos encontró con esas caras y no entendía nada. Ellos ni lo dudaron. Enseguida empezaron, sí, andá, qué hay que hacer, qué papeles necesitás... Así empezó, no me olvido jamás".𝗔 𝗧𝗢𝗨𝗖𝗛 𝗢𝗙 𝗣𝗘𝗥𝗙𝗘𝗖𝗧𝗜𝗢𝗡 🥵 @jdadijonhand #ehffinals #ehfel #elw #handball pic.twitter.com/6UU11oEVHR— EHF European League (@ehfel_official) May 16, 2026