Las familias y los estudiantes se han unido este domingo a los profesores catalanes para poner el broche a las protestas educativas en una gran manifestación en Barcelona. La marcha arrancará desde Jardinets de Gràcia para finalizar en plaza de Catalunya. Con esta manifestación los sindicatos buscan mostrar al Govern que su causa todavía cuenta con músculo, a pesar del desgaste de las últimas convocatorias. Pero el hecho de celebrarse en domingo permite la participación de más docentes -sin temer descuentos en la nómina- y la incorporación de las familias. La segunda mitad del curso escolar en Cataluña se ha movido por aguas turbulentas, con un total de 23 jornadas de huelga desde febrero, incluyendo cuatro semanas seguidas de paros en mayo y junio. El malestar docente se ha ido cociendo a fuego lento durante los últimos años y estalló en forma de huelga masiva -que vació las aulas y llenó las calles- el pasado 11 de febrero, sorprendiendo al mismo Govern, que no sabía bien cuál era la mecha que lo había incendiado todo. Entonces se produjo una división de discursos y reivindicaciones. Los sindicatos encabezaban sus peticiones con una mejora salarial, a parte de otros temas; pero los profesores de aula reclamaban, principalmente, más recursos y personal para atender a los alumnos con trastornos dentro de un modelo de escuela inclusiva que ha desbordado a todos y se implantó sin acompañarlo del personal necesario. La masiva protesta se reprodujo en marzo y entonces el Govern corrió a cerrar un acuerdo con CC OO y UGT, minoritarios en la educación en Cataluña, que comportaba invertir 2.000 millones a cuatro años en mejoras salariales y más plantilla, principalmente. El pacto causó un fuerte rechazo por la mayoría del colectivo, que consideró que las negociaciones se habían cerrado antes de tiempo, y las huelgas continuaron. Sindicatos y Govern volvieron a sentarse a la mesa -a pesar de la negativa de Educación y su insistencia a asegurar que no tenía margen-, hasta que la Generalitat logró aprobar los Presupuestos y se cerró un segundo pacto, que mejoraba el primero, pero que el 65% de los profesores volvieron a rechazar en una consulta hace dos semanas. La diferencia es que este preacuerdo lo cerraron también los sindicatos mayoritarios, reflejando así la desconexión entre los docentes de a pie y las organizaciones sindicales. Varios sindicatos, entre ellos el mayoritario Ustec, quemaron el último cartucho huelguista el pasado martes, en motivo de la visita del Papa, evidenciando el desinfle de la protesta. Las organizaciones, entonces, anunciaron el fin a las huelgas este curso, emplazándose a reiniciarlas en septiembre, pero también para darse tiempo para canalizar las reivindicaciones de los docentes. Ustec anunció que iniciaba un periodo de consulta entre los claustros, que culminará en una reunión de la Asamblea Educativa de Cataluña, el 20 de junio.
Familias y estudiantes se unen a los docentes catalanes en la última manifestación del curso
La protesta culmina 22 jornadas de huelgas celebradas desde junio
23 jornadas de huelga en Cataluña: manifestación unificada de docentes reclama mejoras salariales y personal para educación inclusiva. Rechazo 65% a acuerdos expone governance gap: implementar cambio sin alinear liderazgo y base genera conflicto operativo.













