El MV Hondius parte en una nueva expedición al frío polar, aunque esta vez al Ártico. El crucero en el que estalló un brote de hantavirus en abril abre “un nuevo capítulo”, ha informado la compañía OceanWide, propietaria de la embarcación, a través de sus redes sociales. A diferencia del viaje anterior, en el que el pasaje lo componían en su mayoría ornitólogos, fotógrafos e incluso algún influencer de viajes, esta vez el barco transporta a miembros de la oficina central de la propia empresa marítima, para acompañar y resolver dudas de “los invitados” . La compañía no ha respondido a las preguntas de este periódico sobre la composición concreta del pasaje.El buque fue desinfectado en Róterdam (Países Bajos) y el pasado 30 de mayo recibió una autorización oficial de la autoridad sanitaria neerlandesa para volver a operar, según comunicó la naviera. De esta labor se encargó un equipo de 13 especialistas en bioseguridad, medición de gases y fumigación. Después, el barco pasó varios días vacío, mientras hacía efecto un tratamiento que le aplicaron a las ocho cubiertas. “La embarcación fue declarada libre de roedores por profesionales expertos”, confirmó OceanWide en un comunicado. El hantavirus se transmite, principalmente, de ratas a humanos. En algunos casos, como el de la variante del virus que había a bordo, también puede contagiarse de persona a persona.“Después de un periodo difícil, fue un placer dar la bienvenida a los invitados a bordo”, ha celebrado OceanWide a través de una publicación de Instagram. En esta ocasión viajaron desde Países Bajos, lugar de origen de la empresa, y se dirige rumbo a Longyearbyen, centro administrativo del archipiélago de Svalbard, en Noruega. Una vez allí, explica la naviera, dará la bienvenida a “los invitados” y responderá a sus preguntas antes de seguir en su aventura al Ártico. “Estamos encantados de recibir comentarios tan positivos y de ver tanta emoción y anticipación mientras los invitados se preparan para zarpar”, han apuntado.La última expedición del MV Hondius comenzó el 20 de marzo desde Ushuaia, la ciudad austral de Argentina. El viaje estuvo marcado por la muerte de tres pasajeros, dos de ellos a bordo y otro al poco tiempo de desembarcar en la isla de Santa Elena. El episodio activó las alertas sanitarias de la OMS, especialmente porque varios pasajeros desembarcaron en puntos intermedios de la ruta, antes de que se supiera que había un virus a bordo.En total, 14 españoles fueron confinados en el Hospital Gómez Ulla, en Madrid, después de desembarcar en España. La cuarentena en el centro médico se dio por finalizada el pasado 7 de junio, pero deberán permanecer encerrados en casa hasta el 21 de junio.