Un terremoto mediático ha hecho temblar, en la última semana, la tierra bajo los pies de Movimiento Sumar. De la conmoción del martes 9 de junio —después de que saliera a la luz el enfrentamiento político entre su coordinadora general, Lara Hernández, y su portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, así como una investigación interna por acoso laboral contra su número uno—, pasando por el cruce de reproches del miércoles, hasta la aparente tregua firmada este jueves en la forma de un nuevo manifiesto político. El viaje hacia su próxima asamblea, el sábado 11 de julio, está siendo de todo menos tranquilo. Y, por si fuera poco, todavía queda una importante incógnita por despejar: los nombres de los futuros co-coordinadores del proyecto. A la espera de que el comité antiacoso se pronuncie sobre la denuncia que mantiene contra las cuerdas a la dirigente del partido, dos nombres resuenan, cada vez con más fuerza, entre los pasillos del Congreso. El de la propia Barbero, por un lado, y el de Rosa Martínez, por otro. Una posibilidad que parecía venir a confirmar el citado manifiesto, en el que Movimiento Sumar hace suya una nueva etiqueta: laborismo ecosocialista. ¿Y quién lleva el área de ecosocialismo del partido? Efectivamente, Rosa Martínez.PublicidadEl sector verde del partido ha salido a por todas, buscando el acercamiento con Equo y con un claro referente en la arena internacional: el Partido Verde Europeo. El ala roja, vinculada a la sensibilidad laboralista, no se queda atrás, a pesar del pulso que llevan meses protagonizando, fuera de los focos, dos de sus caras más visibles. Sí, Hernández y Barbero. La primera hunde sus raíces políticas en Izquierda Unida; la segunda puede presumir de una larga trayectoria profesional en el ámbito del derecho laboral. Dos perfiles, por cierto, que ganaron peso en el partido al abrigo de su antaño dirigente, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Voces del entorno de la vicepresidenta explican a Público que, aunque "le duele" lo que está viendo en su partido, lleva un par de años apartada de las cuestiones orgánicas. "Sería hasta una falta de respeto pronunciarse ahora", zanjan la conversación.Así las cosas, la candidatura de Barbero parece estar cerca de imponerse. Con una fecha clave marcada en el calendario: 30 de junio, el último día para presentar candidaturas a la asamblea. Un plazo para el que, explican a Público fuentes de ambos bloques, confían en que haya una lista de unidad. En el bloque de Barbero apuestan por que Hernández dé un paso al lado, lejos ya de la coordinación general y quién sabe si también de la ejecutiva. Desde el círculo cercano de la todavía coordinadora optan por la prudencia. Lo primero es lo primero: que se resuelva la investigación en curso. Por el momento, completan, Hernández no tiene decidido si volverá a presentarse.Una maniobra política que brotaría del extinto Más País —el sector errejonista del partido— y de un grupo de críticos que trabajan por el "quítate tú para ponerme yo". Así han definido siempre desde el entorno de la política madrileña las acusaciones sobre acoso laboral en los entresijos del partido, con Hernández como engranaje central. Voces cercanas a la coordinadora explican a Público que fue informada de la denuncia a finales de febrero, coincidiendo con el paso al lado de la vicepresidenta y principal cara del espacio, Yolanda Díaz. Más de tres meses después, protestan, la dirigente de Movimiento Sumar sigue sin saber contra quiénes y cómo habría ejercido dicho acoso. Tampoco le han citado para ofrecer su versión, siguen criticando. Unas sombras que extienden al órgano que dirige la investigación: la Comisión de prevención, detección, actuación y seguimiento en casos de acoso. "No es un órgano independiente", reiteran desde el núcleo duro de Hernández, asegurando que algunos de los ocho nombres que lo integran —Paula Moreno, Roberto Buitrago, Carolina Hevia, Amparo Merino, Andrés Fernández, Amanda Andrades, Marina Sáenz y Cris Aparicio— pertenecen al sector de Barbero. Y claro, razonan, no se puede ser denunciante y juez a la vez. Porque, recuerdan, la denuncia fue interpuesta por seis altos cargos del partido, entre ellos la portavoz parlamentaria. Por eso, desvelan, Hernández presentó, en su momento, una queja ante el Comité de Garantías del partido, que, aseguran, terminó dándole la razón y retirando de la investigación a los perfiles menos imparciales. En cualquier caso, sostienen, la acusación "no tiene fundamento". La todavía coordinadora está "tranquila", "segura de que no ha hecho nada" e "impaciente por que la verdad salga a la luz".PublicidadUna templanza que, denuncian, no han demostrado otros actores políticos. O que, por lo menos, alguna vez lo fueron. Empezando por la ya exsecretaria de Organización del partido, Laura Moreno, a la que tachan de "irresponsable" por filtrar "la bomba" a la prensa. Y es que fue la publicación de la carta de despedida de Moreno, tras hacerse oficial su dimisión del partido, la que hizo saltar todas las alarmas. A las denuncias de falta de democracia interna y de "fraude" en la constitución del partido en País Valencià, la exnúmero dos de Movimiento Sumar añadía una serie de "comportamientos preocupantes [de Hernández] hacia algunos trabajadores". "He sufrido un deterioro en mi salud mental por defender un proyecto que, quizá, por encima de mí, casi nadie se creía", relataba en la misiva Moreno, convencida de que "no es la única". Voces conocedoras de la denuncia explicaban entonces a este diario que se apoya en el testimonio de cinco trabajadores, entre los que se encuentran la propia Moreno y el que fuera, hasta el pasado 28 de mayo, secretario de Comunicación, David Comas. Las otras tres personas tenían, en cambio, puestos "técnicos", sin cargo orgánico o político en el partido.Sea como fuere, la mecha estaba prendida. Y tardaría poco en arder. "Me pregunto quién será responsable del destrozo", se sumaba a mediodía del martes a las críticas, a través de X, la también antaño secretaria de Comunicación del partido, Elisabeth Duval, repasando el reguero de dimisiones que, en el último año, ha agrietado los cimientos del partido. A Moreno y Comas, recordaba Duval, hay que añadir el paso atrás de Carlos Martín Urriza, que se mantuvo al frente de la coordinación general, de la mano de Hernández, apenas cinco meses. Un gesto que diferentes voces del partido ligan ahora a las tensiones con Hernández. "Gritos al teléfono, silencios como castigo, amenazas indirectas con represalias o exclusiones". Es el ambiente que dibujaba dentro del partido este viernes Duval en una entrevista en Al Rojo Vivo, en laSexta, responsabilizando en primera persona a Hernández, a la que exigía su dimisión. Desde el entorno de la todavía coordinadora responden minimizando "el ruido en redes" de lo que califican como "influencers", que, sugieren, estarían entregados al revanchismo político.Suturar las heridasTras el terremoto, llegan las réplicas. Voces de ambos sectores coinciden al señalar que la exposición pública de la última semana no es precisamente constructiva. Ni para el partido, ni para la nueva confluencia de izquierdas —en la que trabajan desde septiembre con IU, Comuns y Más Madrid—, ni para el conjunto del espacio progresista. Quieren enmendarlo. De ahí que este jueves, en la reunión del Grupo Coordinador, la plana mayor del partido escenificara una apuesta por la unidad. Lejos ya de su función como paraguas del espacio, en Movimiento Sumar buscan un "perfil propio" con el que nutrir un nuevo “frente amplio” de izquierdas. Un espacio, describen, que deje atrás el corsé de lo que fue Sumar y con la fuerza suficiente para romper las cadenas de dependencia con el Partido Socialista.PublicidadPara construirlo, proponen mirar más allá de las "trampas" del sistema electoral, configurar una lista única a través de primarias y redactar un programa común. Porque, apuntalan, quizá no van a concurrir política o electoralmente con fuerzas independentistas —"que tienen ideas del Estado diferentes de las nuestras"—, pero sí pueden tejer con ellas una "alianza coyuntural", que ayude a cerrarle las puertas de La Moncloa al tándem PP-Vox y, lo más importante, a seguir impulsando políticas con sello progresista desde el Congreso."No sé qué más les queda". Así valoran algunas voces del entorno de Sumar la crisis del que es su partido más pequeño, preocupados por cómo pueda influir en la imagen del espacio. "Los partidos son como las familias", rebaja el alarmismo, en conversación con Público, una diputada. Se pelean, se distancian, pero, al final, suele haber reconciliación. El día de Navidad, sigue con la metáfora, son los congresos. Es ahí cuando cada sector, con sus filias y sus fobias, saca la artillería pesada. Unas dinámicas que, para la diputada, demuestran que la política es más humana de lo que parece. En cualquier caso, lo cierto es que la apertura en canal de Movimiento Sumar llega en un momento, cuando menos, delicado.En pleno ecuador de junio, la nueva confluencia navega hacia el final del curso político sin candidato, nombre o nuevas adhesiones a la vista. Fuentes del espacio explican a Público que llevan semanas pisando el acelerador para acordar una marca antes del paréntesis del verano. La anunciarán, previsiblemente, la última semana de junio. Una de las posibilidades que se está barajando, conceden algunas voces, es jugar con la idea de "frente", en un guiño al lema que ha encabezado la gira en la que llevan inmersos desde el pasado febrero, Un paso al frente. "Le pongo velas todos los días", ironiza otro diputado, consciente de la "urgencia" de mover ficha en plena "debacle" del Partido Socialista, acosado "por los cuatro costados" por los escándalos de corrupción.
Radiografía de la semana más convulsa de Movimiento Sumar
Este jueves, en la reunión del Grupo Coordinador, la plana mayor del partido escenificaba una apuesta por la unidad, identificándose con una nueva etiqueta —laborismo ecosocialista— para nutrir un ...









