Al menos en Argentina, por razones obvias, solo los periodistas deportivos están entusiasmados con este Mundial tan particular. El devenir del Caso Manuel Adorni dejó cifras de ratings desesperanzadoras a la primera de las aperturas mundialistas que tuvo lugar en Ciudad de México. A las dos posteriores, en Toronto y en Los Ángeles, tampoco les fue mejor. Y eso que en ésta última la Selección de Estados Unidos tuvo un exitoso debut ante Paraguay –ganó 4 a 1– con el argentino Mauricio Pochettino como director técnico. En la previa a ese partido disputado en el SoFi Stadium de Los Ángeles, el show estuvo a cargo de artistas como Future, Tyla, la brasileña Anitta, la estrella del K-pop Lisa, y con Katy Perry como “la figura” internacional, y quien con el pequeño Tius Luka, estrenó Wonder, una canción de su nuevo álbum. En los palcos hubieron famosos, por ejemplo, Tom Cruise, David y Victoria Beckham, Sofía Vergara, Any Taylor-Joy –con camiseta de Argentia–, Owen Wilson, Leo DiCaprio, y Paris Hilton. Y también estaba representada la grieta política de Estados Unidos: por un lado, el gobernador de Los Ángeles, Gavin Newson, a quien Trump odia; y junto al deslucido titular de la FIFA Gianni Infantino, se ubicaron los funcionarios trumpistas con Marco Rubio como líder.
Michael Bublé, Katy Perry y Shakira no lograron activar el fervor por el Mundial
La promoción previa al comienzo del Mundial 2026 habló de “históricas ceremonias inaugurales”. Si se tiene en cuenta la repercusión mediática, las tres aperturas seguramente no superan lo que provocó –incluso en Argentina– el show de Bud Bunny en la última final del SuperBowl. Ciudad de México, Toronto y Los Ángeles tuvieron sus respectivas propuestas con participaciones de artistas consagrados como Katy Perry, Michael Bublé y Shakira, quien a dieciséis años del “Waka Waka” de Sudáfrica 2010, estrenó “Daia Dai”, la nueva canción mundialista.
Las ceremonias del Mundial 2026 con Katy Perry, Shakira y Bublé registraron ratings bajos pese a presupuestos masivos. La brecha entre inversión y engagement del público evidencia cambio en preferencias de audience para eventos broadcast.










