Semanas antes de que El Vaticano anunciase que el Papa Le�n XIV visitar�a Espa�a del 6 al 13 de junio, Daniel L�pez, due�o de Zarasanta, recibi� una llamada desde la Sagrada Familia. En principio, algo habitual, ya que el arzobispado de Barcelona es un cliente habitual de este taller de costura especializado en piezas eclesi�sticas. Le dicen que su presencia en la ciudad condal es necesaria de forma inmediata, tienen algo que contarle y tiene que ser en persona. Al amanecer del d�a siguiente, coge su coche y va para all� a recibir el encargo: "Viene el Papa a Barcelona a conmemorar el centenario de la muerte de Gaud� y a bendecir la reci�n terminada torre de Jesucristo y queremos que t� te encargues de su vestimenta y de la de todas las personalidades que vendr�n con �l". En el mismo momento en el que Daniel escuch� esas palabras, se puso manos a la obra para presentar unas muestras que estuvieran a la altura de la misi�n que le acababan de encomendar. "No pod�amos perder ese proyecto. Recibimos las instrucciones del arquitecto de la Sagrada Familia, Alejandro Seoane, y a partir de ah� dise�amos una propuesta", explica en una entrevista con EL MUNDO. El dise�o planteado triunf� en Barcelona y la voz comenz� a correr. En la Conferencia Episcopal se interesaron por el trabajo de Zarasanta y le pidieron a Daniel que fuera a Madrid; quer�an conocerle. "Me ense�aron la propuesta que ellos ten�an de otras empresas, pero les gust� m�s lo que yo les ofrec� y decidieron contratarme tambi�n para cubrir esa parte de la visita", expone desde su taller ubicado en el interior de Zaragoza.Daniel L�pez, due�o de ZarasantaToni Gal�nE.M."En Barcelona nos dieron todo dado de parte del arquitecto para el dise�o de las prendas, porque �l ten�a claro lo que quer�a. Para Madrid nos mostraron los bocetos para guiarnos, pero no estaban tan cerrados a recibir otras ideas. Ah� entraron mis empleados Alejandro Garc�a y Alexander Sosa para buscar un concepto que pudiera ser bonito y moderno, que se saliera de lo convencional. As� es como llegaron a las pinturas de Jos� Luis Galicia del techo de la Almudena, que ha sido la cruz que ha representado toda la ceremonia", expone Daniel. El �xito de su propuesta fue tal que a los cinco d�as le confirmaron que tambi�n se encargar�a de las prendas que Le�n XIV ha llevado en las Islas Canarias, lo que �l mismo califica como "una aut�ntica barbaridad". Y no le falta raz�n porque, desde que conoci� la totalidad del encargo a finales del mes de abril, su taller ha producido m�s de 5.000 piezas entre casullas, capas, mitras, albas y estolas. Un trabajo a contrarreloj que ha llevado a sus empleadas al l�mite, bajo la obsesi�n de cumplir con lo que supone "el mayor hito de nuestras carreras, algo irrepetible". Lo cuenta Mar�a Pilar Mart�n, quien a sus 65 a�os asegura que lleva 50 a los mandos de una m�quina de coser. Explica que ha vivido estas �ltimas semanas "con muchas prisas" porque "era imprescindible llegar a tiempo sabiendo la repercusi�n que iba a tener todo esto". "Hacer este tipo de prendas es nuestro trabajo habitual, pero desde el primer momento hemos sido conscientes de la responsabilidad que ten�amos. Por ello, hemos tenido que poner much�simo empe�o en cuidar cada detalle, a pesar de que el volumen de trabajo era enorme", explica mientras da los �ltimos retoques a una casulla de color blanco con un bordado de la Virgen. Tanto para ella como para sus compa�eras del taller "ha sido todo un privilegio poder participar en algo as�". Todas ellas, indican, comentaron v�a WhatsApp la misa multitudinaria que Le�n XIV ofici� frente a la fuente de Cibeles el pasado domingo y pudieron apreciar c�mo "a la luz del d�a se ve lo bonito que ha quedado todo". Es la �nica forma que tendr�n de apreciar su trabajo, porque la Conferencia Episcopal, pese a agradecer su labor, no las ha invitado a ninguno de los actos de estos d�as y ellas no est�n interesadas en desplazarse para ver al Papa en persona. "Tenemos que trabajar y nos es complicado viajar en este momento, adem�s de que a todas nos agobian esas aglomeraciones de gente", explica Lauren Herrera, otra de las empleadas del taller.Lauren Herrera, trabajadora de ZarasantaToni Gal�nE.M.Ella, al igual que Mar�a Pilar, reconoce que en un primer momento "no nos cre�amos que fuese verdad que �bamos a vestir al Papa y, una vez lo confirmamos, no sab�amos c�mo lo �bamos a asumir porque solo tenemos cuatro modistas, una patronista y una persona dedicada a planchar". Por ello, Daniel decidi� apoyarse en un taller auxiliar para entregar el encargo a tiempo, aunque eso no evit� que el �ltimo d�a "tuvi�ramos que trabajar m�s de 12 horas para cumplir". Zarasanta naci� en el a�o 2010 como una f�brica de tambores, ya que Daniel es de la localidad turolense de H�jar, donde la Rompida de la Hora est� considerada como Fiesta de Inter�s Tur�stico Internacional. Poco a poco comenz� a trabajar para cofrad�as y, con el par�n de la Semana Santa provocado por la pandemia, decidi� dar el salto a colaborar con la Iglesia. El negocio de la costura eclesi�stica est� muy poco extendido en Espa�a y, por tanto, un encargo como el de vestir al Papa supone para esta empresa "un impulso tremendo", a pesar de que los ingresos no han sido muy elevados. "No puedo comentar lo que hemos ganado con esto, pero que nadie se imagine que han sido piezas de miles de euros, porque no ha sido as�. Hemos puesto una dedicaci�n especial al trabajo porque quer�amos que el Papa fuese bien vestido y que destacase sobre el resto, pero viendo c�mo es Le�n XIV, estoy convencido de que no habr�a tenido problema en celebrar la misa con la casulla m�s sencilla del mundo".