Con la incertidumbre en las calles y alrededores del estadio por redadas migratorias o huelgas de trabajadores, Los Ángeles vivió su primera jornada mundialista con el debut de la selección de Estados Unidos, recibiendo el apoyo de una mezcla de nacionalidades que viven en este país.Este partido transcurrió sin redadas, pero con la presencia de agentes de la Agencia de Inmigración de Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), quienes hicieron labores de seguridad en las calles, ante la huelga que amenazaba con paralizar el consumo al interior del estadio.
Extranjeros que habitan en EU portan la playera con orgulloEl inmueble de Inglewood recibió a miles de norteamericanos que hicieron el viaje desde el otro lado del país; desde familias mexicoamericanas hasta peruanos y guatemaltecos, que no ven a sus países de origen participar en el Mundial, pero viven desde hace años aquí y portan con orgullo la playera de las barras y las estrellas porque han vivido en esta nación la mayor parte de sus vidas.Esta jornada inaugural estuvo marcada por ese contraste entre las playeras de la selección local con las de decenas de países.
Como la familia de Susana Ramírez, nacida en Jalisco y casada con John Crawford, originario de Virginia.













