La franquicia llega este 2026 con una nueva entrega que asume el gran desafío de dialogar con la nostalgia. SEMANA tuvo la oportunidad de conversar con Kenna Harris, codirectora, y Lindsey Collins, productora, sobre la nueva película que explora la relación entre la infancia y la tecnología y amplía el universo emocional de sus icónicos personajes.

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Toy Story ha acompañado a varias generaciones de espectadores a lo largo de 30 años. Lo que comenzó en 1995 como una revolución tecnológica para la animación terminó convirtiéndose en una de las historias más queridas de la cultura popular contemporánea. Por eso, cualquier nueva entrega enfrenta un reto: no solo debe contar una historia atractiva, también debe dialogar con los recuerdos de millones de personas que crecieron junto a Woody, Buzz Lightyear y Jessie.

Ese es precisamente el desafío que asumieron Kenna Harris, codirectora de Toy Story 5, y Lindsey Collins, productora de la película. Ambas llegaron a un momento crucial para Pixar y para una saga que, lejos de conformarse con la nostalgia, busca preguntarse cómo juegan los niños de hoy y qué lugar ocupan los juguetes en una infancia atravesada por la tecnología y las pantallas.