Pluma invitadaLa lectura no es una habilidad innata del cerebro humano.

Leer parece algo tan común que rara vez nos detenemos a pensar en lo inusual que realmente es. Abrimos un libro, vemos unas cuantas letras negras sobre una página blanca y de repente en nuestra mente aparecen ciudades, voces, océanos, recuerdos y emociones. Todo sucede en silencio en nuestra cabeza, sin necesidad de audio ni video. Y aun así, el cerebro convierte esos símbolos inmóviles en mundos vivos.

Lo más sorprendente es que la lectura no viene instalada de fábrica en la mente humana. Hablar y escuchar historias sí son algo natural. Durante miles de años, las personas aprendieron el mundo a través de la conversación y la tradición oral. La escritura llegó muchísimo después, porque el cerebro humano no tiene una capacidad innata dedicada a la lectura.

Entonces, ¿cómo logramos leer con tanta facilidad? La respuesta de los científicos parece sacada de un truco de magia cerebral. El cerebro utiliza las áreas que le sirven para reconocer formas y objetos para identificar letras y palabras. Y así los circuitos dedicados al lenguaje hablado también empiezan a reaccionar al texto escrito. Poco a poco, una pequeña región del hemisferio izquierdo se vuelve increíblemente rápida para detectar combinaciones familiares de letras, casi como si tuviera reflejos propios.