Entre la madrugada del 24 de mayo y las primeras horas de la mañana de ese mismo día existe un vacío temporal que se convirtió en el principal desafío para los investigadores que intentan reconstruir el femicidio de Agostina Vega. Dos semanas después del hallazgo de sus restos y con tres personas detenidas por distintos grados de participación, la Justicia cordobesa logró avanzar sobre los presuntos responsables, pero todavía intenta determinar qué ocurrió exactamente durante las horas decisivas en las que la adolescente de 14 años fue vista con vida por última vez. La investigación que encabeza el fiscal Guillermo González sostiene que Agostina fue asesinada dentro de una vivienda ubicada sobre la calle Del Campillo al 800, en barrio Cofico, donde residía Claudio Gabriel Barrelier, el empleado municipal de 33 años detenido e imputado por femicidio. Sin embargo, entre la llegada de la joven a ese lugar y el comienzo de las maniobras para hacer desaparecer el cuerpo persisten zonas oscuras que todavía no pudieron ser despejadas. La principal hipótesis de los investigadores es que Agostina nunca salió con vida de esa propiedad, pero no está claro cuántas personas estuvieron con ella esa noche. Hasta el momento no trascendieron registros de cámaras de seguridad ni testimonios que permitan ubicarla fuera de la vivienda después de su ingreso. Esa ausencia de evidencias se convirtió en uno de los elementos centrales de la acusación.