No debe resultar fácil sobreponerse a un mazazo como el que recibieron los San Antonio Spurs el pasado miércoles. El equipo liderado por el colosal Victor Wembanyama ganaba al descanso por 29 puntos de diferencia a los New York Knicks en el cuarto partido de la serie de las finales de la NBA. Todo parecía hecho para que los del sur de Texas igualaran las series 2-2 y recuperaran el factor cancha en una ronda final que pasará a la historia por la igualdad entre las dos franquicias. Pero el deporte a veces es caprichoso y depara sorprendentes giros de guion. Un desfallecimiento ofensivo de los Spurs en la segunda mitad dio alas a los neoyorquinos, que lograron una histórica remontada en el último segundo, con un increíble palmeo del alero OG Anunoby, que desató la locura en el Madison Square Garden. “Había mil maneras en las que podríamos haber evitado perder ese partido”, reconoció este viernes Wembanyama, el joven de 22 años y 2,24 metros de altura, que está llamado a convertirse en la próxima gran estrella del baloncesto profesional estadounidense. Nadie duda de que El Alien, como le apodan por sus habilidades y su agilidad a pesar de su altura, logrará crear una dinastía ganadora, pero quizá aún no haya llegado su momento.Este sábado se disputa el quinto partido de las Finales que encabezan Nueva York. Un encuentro que se antoja decisivo porque, si los chicos entrenados por Mike Brown logran ganar a domicilio, se convertirán en los nuevos campeones de la NBA, un trofeo que no ganaban desde hace 53 años.“Todo el mundo sabe que lo vamos a conseguir”, sostiene Wemby para despejar las dudas en el equipo tras el varapalo del miércoles. “Creo que debemos aislar ese partido. Hay que ir partido a partido, juego por juego. Sería un error malgastar nuestra energía pensando en varios juegos”, señaló ante los medios de comunicación desde el impresionante Frost Bank Center, el gran coliseo de los Spurs. Los aficionados de los Knicks aún saborean el providencial palmeo de OG Anunoby en el último segundo que permitió la remontada histórica. “Es la mano derecha de Dios. Dios (god en inglés) no se puede escribir sin OG”, deslizó Karl Anthony-Towns, el gigantón de origen dominicano de los Knicks. “Estará entre los mejores momentos de la historia del deporte neoyorquino, pero tenemos que consolidarlo con una victoria más”, dijo KAT, como se le conoce por el acrónimo de su nombre.Jalen Brunson, el inquebrantable base de los Knicks, se ha convertido en la némesis de Wembanyama en la ronda final. Si el pívot de origen francés mide 2,24; el base neoyorquino no llega a 1,90. Mientras que la rutilante estrella de San Antonio se mueve con elegancia por la pista pese a su altura, el capitán de los Knicks bota el balón de forma poco ortodoxa pero con una eficiencia letal. Bruson es el líder del equipo que domina la eliminatoria por 3 a 1. La franquicia propiedad del polémico James Dolan ha logrado sobreponerse a los contratiempos en los tres partidos que ha ganado. En todos ha ido perdiendo durante buena parte del encuentro, pero la persistencia, la resistencia a rendirse y, sobre todo, una fe inquebrantable los han conducido a llevarse los partidos en los últimos suspiros. “Nuestra mentalidad, creo que nuestra fe y confianza mutua nos ayudan en ese aspecto. Todo empieza con nuestra mentalidad”, sostiene Brunson mientras oculta sus famosas trenzas bajo una capucha.El número 11 de los Knicks insiste en quitarse el cartel de favorito pese a que lideran la eliminatoria. Los Knicks son el equipo número 39 en ponerse 3-1 por delante en las Finales de la NBA. De las 38 ocasiones anteriores, el equipo que lideraba acabó llevándose el Trofeo Larry O’Brien en 37 ocasiones. “El otro día ganamos, pero aún nos queda mucho trabajo por hacer. Tenemos mucho que aprender aún. No jugamos nuestro mejor baloncesto. Todavía tenemos mucho que revisar para asegurarnos de no volver a encontrarnos en esa situación (de ir por debajo por 29 puntos)”.Brunson fue el que se tiró el triple en el último segundo del cuarto partido en el que su equipo logró una remontada histórica. Pero su tiro rebotó en el aro, permitiendo que OG Anunoby, con un salto avasallador, palmease la pelota para encestarla. “Cuando surgen esas oportunidades, no le temes al momento porque te has esforzado lo suficiente como para que, incluso si fracasas, aprendas de todos modos. Pones toda la confianza que tienes en todo lo que haces cuando las luces están encendidas y nadie te ve”, dijo Brunson antes del último entreno antes del quinto partido.La historia de Brunson no es la de la típica estrella. Ha trabajado de lo lindo. Era el sustituto de los Dallas Mavericks que lideró Luka Dončić. Pero con 29 años ha alcanzado la madurez personal y baloncestística. “Lo único que permanece constante en todo esto es que siempre me lo he dicho a mí mismo, y siempre me lo han enseñado mis padres: nunca tengas miedo de fracasar”. KAT que ha sobresalido en la serie logrando defender con éxito durante algunos tramos a Wembanyama y sumando en el juego ofensivo, tiene claro qué necesita su equipo para poner el broche a la serie: “Tenemos que afrontar cada partido como si el marcador estuviera 0-0. Tenemos que tener esa desesperación por ganar el primer partido de una serie de playoffs. Tenemos que entrar ahí sin confiarnos, con la máxima desesperación, y ejecutar a un alto nivel. La disciplina en el plan de juego tiene que ser impecable”. El pívot de los chicos del Garden se ha ganado el reconocimiento de sus compañeros y exhibe liderazgo fuera de la cancha: ”El partido más difícil de ganar es el que pone fin a la temporada de un equipo. Así que mañana tenemos que dar lo mejor de nosotros".
Wembanyama no se rinde: “Todo el mundo sabe que lo vamos a conseguir”
San Antonio recibe este sábado a los Knicks en un partido que puede resultar decisivo. Si gana el equipo de Nueva York se convertirá en campeón de la NBA después de 53 años
Los New York Knicks remontan 29 puntos en Game 4 y se ponen 3-1 en las NBA Finals; el 97% de equipos en esta posición ganan el campeonato. Jalen Brunson lidera la remontada, convirtiendo a Nueva York en favorito claro pese a la resistencia de Wembanyama.










