El clan desestabilizador -esa derecha con ansias desmedidas de Moncloa- tiene un nuevo agravio: el ministro Oscar López ha dicho “hay jueces que prevarican”. “Algunos jueces”, recalcó. Lo dijo “en un acto,” reclaman encendidos los medios del grupo, exhibiendo a Feijóo, que tuerce el gesto descompuesto. Sí, eran los premios de Público en un salón de actos; ellos se sirven de teles, radios y periódicos para replicar. Estuve allí, y soy testigo de cómo la derecha española es capaz de encontrar una microcápsula de líquido irritante en el océano.

Había sido un día de altibajos y entrar en aquel auditorio fue para mí un bálsamo que se iba extendiendo hasta resultar muy reconfortante. Algunas veces ocurre que, miras alrededor, y ves que ese sentimiento es compartido. Puede ocurrir en cualquier parte, es menos excepcional de lo que nos hacen creer, Existe muy buena gente, maravillosa incluso, bajo esa capa de caspa y mugre que sobresale a diario para informarnos… o envenenarnos, podría ser. Es importante no dar ninguna causa por perdida y alentar a quienes se dejan la piel en ámbitos de la convivencia decisivos: la libertad, la justicia, la memoria democrática, los derechos humanos, todas las libertades, la de las mujeres y sin duda de quienes se empeñan en hacer un periodismo honesto y riguroso.