Por Alejandra Arredondo |

Austin (Estados Unidos) (EFE).- José Luis Bautista, un trabajador de las instalaciones de SpaceX al sur de Texas, subió entre 12 y 15 metros sobre una plataforma elevadora, enganchó su arnés a una enorme viga metálica que no estaba fija y que, al desplomarse, lo arrastró consigo al vacío en la madrugada del 15 de mayo.

Bautista, de 25 años y originario de Donna (Texas), formaba parte de una cuadrilla encargada de retirar e instalar columnas de acero en la fábrica, y había hecho lo que un trabajador debe hacer en las alturas: atarse a un punto de anclaje. El problema, según reconstruye el expediente de la investigación policial al que EFE tuvo acceso, es que la viga que pesa 3,5 toneladas no estaba fijada.

Bautista murió poco después en un hospital de Brownsville. La tragedia, sumada a un historial de fallas de seguridad en las instalaciones de SpaceX, propiedad del magnate Elon Musk, revela un problema sistémico, como afirmaron expertos a EFE.

Fotografía de archivo del edificio de la empresa aeroespecial SpaceX en Starbase, Brownsville (Estados Unidos). EFE/ Alejandra Arredondo