El manual de la distracción política en Argentina indica que no hay mejor pantalla que un Mundial de fútbol para tapar las turbulencias locales. Ese es el librillo que ha seguido el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al estirar los plazos al máximo para presentar públicamente su declaración patrimonial jurada de 2025 con las rectificaciones de los años anteriores. Sin embargo, el evento deportivo no parece enfriar los ánimos de la oposición, que impulsa una moción de censura, mientras en las huestes oficialistas leales a Javier Milei optan por guardar silencio.

La oposición al Ejecutivo en la Cámara de Diputados negocia para tener quórum y abrir una sesión especial el próximo 23 de junio en la que se discutirán la activación de la moción de censura, una herramienta constitucional diseñada en 1994 que permite destituir a altos cargos. En paralelo, en el Senado, la vicepresidenta Victoria Villarruel —distanciada de Milei-- y el partido del expresidente Mauricio Macri se sumaron al coro que le exige a Adorni explicaciones inmediatas este mismo mes.

El jefe de Gabinete, imputado por presunto enriquecimiento ilícito, reconoció en una entrevista televisiva que había omitido declarar 500.000 dólares, que, según su relato, se habrían originado en una inversión de bitcoins entre 2013 y 2018. Ese capital estuvo almacenado de forma física en un pendrive, por fuera del sistema financiero. “Soy coleccionista de computadoras y cosas viejas”, justificó durante la entrevista en LaNacion+. Así, admitió haber evadido al fisco: “Ahorrar en negro era la manera de escaparle a la vieja política”.