La posibilidad de que el fenómeno del Niño se desarrolle en este año aceleró la gestión por parte de las autoridades nacionales y locales para activar medidas preventivas y elaborar planes que permitan mitigar los efectos de este evento climático.Como parte de las acciones de preparación, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos dispuso que los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) presenten hasta el próximo 23 de junio sus planes de acción y contingencia frente a un eventual impacto del fenómeno climático.La medida forma parte de la estrategia nacional de prevención y mitigación impulsada tras la declaratoria de alerta amarilla en 17 provincias consideradas vulnerables.PublicidadEn Guayaquil, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Cantonal informó que el Municipio mantiene activos los planes de prevención y respuesta ante desastres naturales.En esa línea, las autoridades locales recalcan que se trabaja de manera permanente en la identificación de riesgos, el fortalecimiento de los protocolos de actuación y la coordinación interinstitucional para enfrentar posibles emergencias derivadas de lluvias intensas y diferentes eventos.Obras concretas y uso de tecnologíaEl experto en impactos ambientales Brick Reyes considera que el país debe actuar desde ahora con obras y acciones concretas de prevención.PublicidadPublicidad“Ante un evento de esta naturaleza el Estado debe tomar medidas de prevención que incluyan asignar una parte del presupuesto a obras de infraestructura que eviten inundaciones, reforzar las pendientes en zonas que tradicionalmente presentan derrumbes y deslizamientos junto a las vías, rehabilitar carreteras y puentes, así como preparar espacios para albergues comunitarios destinados a damnificados”, indicó.El especialista también planteó que las instituciones encargadas de la gestión de riesgos y atención de emergencias mantengan sesiones permanentes para coordinar la respuesta nacional.Publicidad“Desde ahora deben entrar en permanente sesión las autoridades destinadas al socorro y a la prevención de este tipo de desastres, con toda la logística necesaria para enfrentar y mitigar los impactos que puedan producirse a nivel nacional”, sostuvo.Entre las recomendaciones técnicas, Reyes propuso aprovechar la tecnología satelital para identificar zonas donde modificaciones en el uso del suelo han alterado el comportamiento natural del agua.“Se debe aprovechar la información satelital para determinar áreas agrícolas donde se han levantado barreras que provocan represamientos y desvíos de agua. Estas obras pueden beneficiar a ciertos sectores productivos, pero terminan afectando a pequeños agricultores y a las poblaciones asentadas en las zonas bajas de los ríos, que son las que sufren las inundaciones más severas”, explicó.También insistió en que los gobiernos locales y provinciales deben activar de inmediato los protocolos de prevención en los sectores históricamente vulnerables a inundaciones.PublicidadEn las ciudades, añadió, es necesario fortalecer la educación ambiental para evitar que los desechos obstruyan los sistemas de drenaje.“A nivel urbano se debe incentivar la cultura de educación ambiental para que la población evite lanzar desperdicios a las rejillas y puntos de evacuación de aguas lluvias, porque eso agrava las inundaciones en los sectores poblados”, afirmó.Asimismo, propuso desarrollar infraestructura urbana destinada a manejar grandes volúmenes de agua durante episodios extremos.“Se deben construir lagunas artificiales para captar excedentes de aguas lluvias y convertir parques extensos y áreas verdes en espacios estratégicos de retención temporal de agua”, señaló.Para Reyes, la preparación no puede recaer únicamente en el Estado.Un análisis de vulnerabilidad David Benavides, coordinador de la Maestría en Gestión de Riesgos de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), señaló que el análisis del fenómeno no debe centrarse únicamente en la amenaza climática, sino también en las condiciones de vulnerabilidad existentes en el territorio.El catedrático mencionó factores como la pobreza, la ocupación de zonas inundables, la degradación ambiental y la falta de planificación territorial incrementan el riesgo de que las lluvias extremas se conviertan en desastres de gran magnitud en el país.Aunque reconoce que ciudades grandes como Guayaquil han avanzado en materia de preparación y respuesta, advirtió que el mayor impacto suele concentrarse en sectores rurales y comunidades asentadas en áreas de riesgo.En ese sentido manifestó que Ecuador aún no cuenta con un nivel de preparación suficiente para enfrentar un fenómeno de gran intensidad.Entre las principales debilidades identificó la insuficiencia de sistemas de drenaje, carreteras vulnerables y limitaciones en la infraestructura sanitaria.También señaló que persisten ciertos vacíos en la coordinación entre gobiernos locales, entidades nacionales y actores comunitarios.Como medidas inmediatas, Benavides planteó la necesidad de ejecutar mantenimiento preventivo y ampliación de drenajes, reforzar puentes, proteger redes de agua potable y energía eléctrica, fortalecer hospitales y garantizar el abastecimiento de medicinas e insumos básicos. Además, recomendó impulsar campañas de fumigación, capacitación técnica para funcionarios, simulacros comunitarios y programas de educación para la gestión del riesgo. En ese sentido, recomendó que se empiecen a realizar los simulacros necesarios para educar a la población. El experto también hizo énfasis en la recuperación ambiental como una herramienta de mitigación. Entre las acciones sugeridas mencionó la reforestación, la protección de manglares, la restauración de cuencas hidrográficas y la recuperación de quebradas.“El desafío no es solamente enfrentar las lluvias, sino prepararse para todos los impactos posteriores que genera un evento de esta magnitud. Si no existe una adecuada coordinación institucional y una participación activa de las comunidades, la capacidad de recuperación será limitada”, concluyó. (I)
Ecuador se prepara ante posible llegada del fenómeno del Niño: expertos insisten en acelerar medidas de prevención
Obras complementarias y uso de tecnología entre las recomendaciones para la preparación.








