Los 40 y tantos golpesLa reputaci�n de Bill Gates se hunde por sus amistades inquietantes. Queda lejos el tiempo en el que fue elegido el hombre m�s admirado del mundo con un lifting medi�tico muy interesanteBill Gates a su salida el mi�rcoles de declarar ante el Comit� del Congreso de EEUU por su relaci�n con Epstein.AFPActualizado Viernes,
junio
00:08Audio generado con IABill Gates compareci� ante el Congreso de los EEUU para declarar sobre su relaci�n con Jeffrey Epstein. Se mostr� como una v�ctima m�s del depredador sexual. Incluso afirm� que hab�a sido chantajeado por �l ya que conoc�a las infidelidades maritales del picar�n de Bill. Lo interesante del tema no son las aventuras y perversiones de Gates -esa responsabilidad es individual y si fuera punible, judicial-, sino las de su dinero.Quien fue el hombre m�s rico del mundo ha donado 100.000 millones de d�lares desde la creaci�n en el a�o 2000 de la Fundaci�n Gates. Seg�n informa la prensa americana, quienes dependen de sus fondos no han renunciado al dinero por mucho que su prestigio haya sido da�ado. El fil�ntropo es hoy menos bueno que ayer, si bien su colecci�n de millones le protege de la cancelaci�n pecuniaria del cheque al portador, algo que no ha sucedido con otros asociados de Epstein. El dinero de Bill es bienvenido porque se impone la �tica utilitarista, en la que todo se limpia si hay un buen fin, seas un violador, un narco o un cantante sin o�do.�Suceder�a lo mismo si la pasta que acabe con la poliomielitis o salve a la tortuga la�d de la extinci�n viniera del propio Epstein? �O de Harvey Weinstein, Dani Alves o Kim Jong-un?En 2019, el a�o en el que Epstein fue arrestado y se quit� la vida, una encuesta realizada por YouGov clasific� a Gates como �el hombre m�s admirado del mundo�. Resulta que en esta vida la bondad es cara y no son gratis ni los buenos sentimientos. Emily Glazer cuenta en el Wall Street Journal que Gates durante d�cadas ha contado con un equipo de �lite dedicado al cultivo de su imagen. Tan meticuloso que estudiaba con un maniqu� la ropa que al bueno de Bill le conven�a llevar en cada acto para caer mejor. Si hab�a que apostar por un jersey de cuello redondo o en forma de uve, el color adecuado de la camisa o el modelo de las gafas. Todo para parecer honorable. Por fortuna, la belleza no cotiza en el Nasdaq.El �xito de la estrategia es incuestionable. Gates pas� de ser visto como el tibur�n que asfixiaba a la competencia a cu�ado ideal y arquetipo de Ned Flanders, el vecino bonach�n y curilla de Los Simpson. Una inversi�n que llev� a Bill a competir con el Dalai Lama y el Papa en el primer puesto del buenrollismo planetario.Las donaciones de los ricos siempre generan controversia. Es bueno que quienes han triunfado sean generosos con la sociedad. Sin ellos tendr�amos menos museos y becas. Hay incluso quienes les consideran la soluci�n para paliar las deficiencias del Estado y los ven como a gestores m�s eficientes. Sin embargo, la filantrop�a de las �lites presenta tambi�n problemas morales y pol�ticos. Sus decisiones respecto al apoyo de proyectos son siempre personalistas y, como dice Michael Sandel, muchas veces pecan de soberbia: el s�per rico a veces se atribuye el m�rito total de su dinero olvidando el entorno, la suerte o las condiciones de partida de su fortuna.Estamos dispuestos a perdonar no a Bill Gates, sino a su parn�, que ya hemos limpiado, en una versi�n ap�crifa de Kill Bill en la que la Agencia Tributaria de la �tica viste mono amarillo.












