El debate por la competitividad del agro volvió a quedar en el centro de la escena luego de que el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, defendiera las recientes modificaciones en materia de propiedad intelectual de semillas y atribuyera parte del atraso productivo argentino a la falta de incentivos en genética. En este contexto, este medio se comunicó con Pablo Ginestet, consejero de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP).
Según explicó Pablo Ginestet, la reciente resolución oficial no implica una reforma de fondo de la legislación vigente. “Esto simplemente va a cambiar lo que veníamos haciendo, esto no va a cambiar nada, esto es para controlar una ley que ya sabemos que es semi-obsoleta”, afirmó.
Críticas a la forma en que se presentó la nueva ley de semillas
Asimismo, sostuvo que la discusión principal sigue siendo una nueva ley de semillas y cuestionó la forma en que se presentó la medida. “Como siempre, el ministro tiene acostumbrado a presentar a veces pequeñeces con grandes títulos rimbombantes”, señaló.
Uno de los ejes de la discusión se centró en la comparación con Brasil. Para Ginestet, la principal diferencia productiva entre ambos países no está en la genética sino en la carga impositiva. “Argentina tenemos una diferencia, si uno va a unir a la productividad nacional, con respecto a Brasil, por ejemplo, de alrededor de 500 kilos por hectárea en el rendimiento de soja”, indicó.










